Larga duración según Braudel

November 13th, 2008 -- Posted in | No Comments »

Se grabó la primera vez en que P. había estado ahí, inmóvil y automática, los labios delgadísimos y entreabiertos, esperando un falso contacto para hablar. Una silueta fina, en rewind. Se grabó, en estos tiempos, en un disco de vinilo. Los audiófilos morirían por ella, si se diera al canto. Yo, yo moriría por ella si tan sólo repitiera ese momento en mi LP. Tan rayado, tan pasado de moda. Sin esperanza de ser tocado porque P. no tiene tocadiscos a la mano. Magnífico, me dije cuando vi a P. entre los rostros abuelos. Esa es una estrella para llevar en el pecho. Una estrella aniñada, violeta y un sinfín de palabras de antaño que ya no tienen cabida. Se grabó la segunda vez en que P. había estado ahí, clásica y romántica. Una silueta asombrosa, en forward. Y yo con mi LP, pensando en su libertinaje de melodías prefabricadas. Yo ya le he dicho todo, todo menos la verdad. Y es que yo, yo por P. la locura del mundo. Es decir, yo la salvaría de la locura del mundo. Le inventaría un espectáculo quieto, que jamás se apagaría en la soledad nocturna. De paz: de horas dibujadas en el agua: de una lengua suavecita y ligera, como la seda. Ni siquiera le daría palabras, ¿para qué? Solamente necesitamos un monoritmo. Tararearía una misma canción de cuna (nos estacionaría en el fresco verano) para hacerla dormir entre mis brazos. Le daría mis brazos y mis manos, mis manos y no armas que tomar. Todas las batallas ganadas si tan sólo ella cantara. Y todos escucharan, y yo aplaudiera. Si tan sólo… (Una orquesta de libélulas para P.)

N

November 6th, 2008 -- Posted in | 2 Comments »

 

 

¿Cómo reproducir la voz de las sirenas? ¿Cómo perpetuar su canto después de que los corazones de los marineros se han arrugado? Las ensoñaciones salinas siempre parten los labios: La saliva no es necesaria para los que hemos derramado el alma gratuitamente en las fuentes de las plazas públicas. Nadie sabe si merecemos el canto de las sirenas. El amor que te tuve empuñó mi torso contra todas las piedras. No fui un héroe digno de mitologías. Resuenan tus oraciones en las orillas, no hay piedad para la derrota. La arena se anuda entre los dedos de los pies y mortifica las distancias: Hacía allá está el color de los peces. Se va navegando y la tarde cae gris. Hacia allá hay contornos, aquí se destruyen El sombreado no se invierte. El sol se opone en las rocas de fondo. La luminiscencia no traerá la claridad tan ansiada a tu boca enajenada, el señuelo aún está por confirmarse. Habita las aguas oscuras y desvanece las siluetas de lo que te contaron de niña. Desvanece el idilio de la sirena y los marineros. Desvanece la silueta de los pechos erguidos, las aletas contrariadas y el eco. El eco para capturar fósiles sembrados de espinas y veneno.

 

Empuñé mi torso contra todas las piedras. Lo empuñé sin saber cómo manejar los filos, su metodología escueta: Hazlo sangrar hasta que cante. Hazlo sangrar hasta que cante. Y los huesos descansan sin paz. Y los huesos titilan. Y los huesos bailan sobre tu tumba. Y los huesos te dan la vuelta. La visión y las estelas de humo hacen buena pareja.        

Babia

October 22nd, 2008 -- Posted in | 1 Comment »

La escarcha nunca fue tan esencial en esta habitación templada, Padre, ¿qué mirada tuya me traerá el helado rocío a los labios? No atino a vivir al ritmo de un tronar de dedos tuyos, no sé cómo ser un eco sin resonancia en medio de este ruido límpido. (El primer recuerdo es el ruido. El primer recuerdo es una cubeta repleta de lancurdias a punto de morir y tu dictadura de salvación. No hay opciones delante de un espejo, Padre, el pasado es pasado). Las briznas de hierba se amontonan en los rincones y la nieve solamente es una fotografía desalmada. Se extingue esa promesa de arañas de agua, mostajos, Laurel de Portugal y aquenios que pronunciaste en tu nacimiento. El río Bernesga resguarda una ermita en algún punto de fe. Hay palomillas que bailan una danza de brujas alrededor de la lámpara. Observo una fotografía en blanco y negro. La letra manuscrita delata “Villanueva a 20 de agosto de 1971”. Trinca el aguafuerte con la representación de tu cuerpo fornido bajo el agua, bailando un vals con el río, la orquesta de las montañas te acompasa y los santuarios de piedra te miran, celosos de tus duros tendones y tu certeza.

October 14th, 2008 -- Posted in | No Comments »

 

Sábado 18 de octubre

12 horas Mesa de lectura 5 – Donceles 66*


Participan:

Daniel Saldaña

Karen Villeda
Jorge Solís Arenazas
Nadia Villafuerte
Iván Trejo
Federico Vite


Modera:

Edgar Omar Avilés



16 horas Mesa de lectura 6 – Donceles 66*


Participan:

Vicente Alfonso
Geney Beltrán
Alí Calderón
Rodrigo Flores
Christian Barragán
Carlos España


Modera:

René Morales

 

 

 

 

 

 

El programa completo se encuentra en:
http://www.mardevertigos.blogspot.com

Hay algo sobre los lirios

October 12th, 2008 -- Posted in | 1 Comment »

“Hay algo sobre los lirios”. Algo inasible, un enigma de lirios de agua. Algo que no puedo definir, algo como inmóvil y reseco. Es (tal vez) situarnos en un suelo próximo a un estanque, resistir la humedad… Nunca objeto decorativo, siempre te encuentro en mi interior (no toleras las heladas, el invierno recrudece) con tus grafías estilizadas [hay maneras de hacernos soñar:

-Cierra los ojos, agua.

Y tú cierras los ojos, ocultas los lirios de agua en los párpados. En tus lagrimales. Tanta agua, tanto decir que la pureza… Tanta sal y los lirios que se pudren con tanta agua, tanta agua. Son estos ramos mal enlazados: “Habrá que enterrarnos a medias, agua”. ELLOS impiden que tú, el último nenúfar dé la cara al sol. Y hay algo sobre los lirios que es un brote o una yema subterránea, sus hojas carnosas (y afiladas, como tu cortesía) que han crecido en un terreno baldío, siendo un bulbo el rizoma sin raíces:

- Habrá que enterrarnos a medias (cierra los ojos, agua) para florecer

Tú piensas en nuestras condiciones de cultivo en la medulla en los cordones en el nervio el sistema fibroso en cierra los ojos, agua o amor y FIGURACIONES

*pero esto no está relacionado con el sistema nervioso, tiene que ver con las condiciones de cultivo

*el agua tiene su propia manera

de hacer las cosas: montar todo un teatro para que TODOS CREAN que un bulbo es una yema gruesa en sus dedos y que ese tallo que nos sostiene tiene que ver lo raquídeo y esa semántica, ya descomunal, vuelve la sequía, entonces, ahora sí, el bulbo tiene que ver con tus nervios, quebrándote

-Habrá que enterrarnos pronto, agua

o matar a alguien / algo imposible debido a la escasez de espinas

Y sí, ese algo sobre los lirios, ese algo conocido como calas hasta los huesos (préstame atención, cierra los ojos, agua)… Es que alguna vez fuiste, sí, tú fuiste o eres, una, sólo una de las flores más espectaculares para el agua.

- Aquí no hay flores, te recuerdo. 

“Me haces falta aunque tengo atestado el corazón”

* Basta decir que ocupas cada una de los sitios en los que no respiro.

 

 

“Hipertextos” en suplemento cultural CÁMARA de CIUDAD CULTURA

September 28th, 2008 -- Posted in | 1 Comment »

 (click para leer)

September 25th, 2008 -- Posted in | No Comments »

ÉL/ELLA mira, vacilante, el horizonte. Ve más allá de su nariz y desvía la mirada. Sabe que su pupila optaría dilatarse por un hombre / una mujer con un pecho hueco donde reposar la cabeza. Sus ojos se abrirían como platos (sin sorprenderse realmente) por unas comisuras ensalivadas, hinchadas de tantos nombres dichos. El iris quisiera molerse hasta el polvo ante un hombre / una mujer sin un corazón para la furia.

Sólo cerraría los ojos, como puños, ante un corazón latiendo de prisa.  

“Lexicografía A” en la revista “Punto de partida” #150

September 19th, 2008 -- Posted in | No Comments »
Lexicografía A
 
 
 

 Je dis: “Votre prénom?”
Et elle: “Selon vous gouts.”
Je dis: “Choisissons-nous Carole?”
Et elle: “J’acepte, pour l’instant.”

Alain Bosquet, “Dialogue Amoureux”

 

¡AH! interj. Condena a Femenino y a Masculinidad // Humanidad: Todavía entienden lo que antes // Deducir la existencia en plural // Intersección del enunciado de asombro, sorpresa o pena // Buscar el singular en el abrazo es lamento del temporal // Señal de lo que morirá // Reanudar el monólogo en Lobreguez // La admiración se cubre con los doseles (las cosas sustituyen la comunión) // Fingir portentos (en los engranes del dorso) // ¿Dónde el singular?, preguntan ambos // Réplica en el espejo: “Ocúltate en Persona” // Numerosidad es contra natura del nombre
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Femenino y Masculinidad observan detenidamente la ilustración del Turdus Pilaris en Maravillas del reino animal, p. 155 La inscripción les dice: “Ocúltate en el Zorzal”
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AMBOS (m, f) Aprenden la canción, imitan el trino Zorzal entona la balada, tentativa que deslumbra Su multitudinaria estirpe irrumpe en Dúplex La ventana trasiega altitudes
El jardín de cristal
o la habitación reproduce sonidos de la opacidad y cantaletas: el blabla de la reyerta, el snif de las invocaciones, el ¡plúm! de los cuerpos y esa palabra que en ningún Tiempo y Espacio traducen…
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—¡Ah! A veces lloro… Masculinidad colecciona mis lágrimas y las cataloga en “Bravata”; “Diariamente como los periódicos” “Malogros”; “Circulaciones para habitar la sangre”… El asombro se ha falsificado interiormente en la cotidianidad…

Rutina de la simiente: Zorzal sabe que el llanto se cosecha por temporadas
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—¡Ah! El llanto es un pretexto. La destreza se mide el lagrimal adusto, una desviación más del “nosotros” hacia Lobreguez. El escindir de hortalizas, la mirada retraída, el paramento del Dúplex, la permanencia de la sombrilla en su bolso… No confía en mí. Soy lento en el hacer y el quehacer. Preciso la indicación: Eventualidad, olor del regaliz, creer que el rocío es un milagro sobre el pasto seco. Sin embargo, siempre la espero. (Rehacer la dicción). Mácula: Nada, nadie regresa… Ya está llorando para amonestar el retraso. ¡Fue un segundogénito…! Concibo una nueva categoría para mi inventario: “Acompañamiento de Algarabías”. Femenino me da lástima. Olvido su nombre…

Horadaciones de Lobreguez en el nido del Zorzal

 

—¡Ah! Masculinidad conoce todas las piezas que no soy. Soy otra todo Tiempo, nada Espacio. Atribulación de Persona: Desprendimiento de posibilidad. Cedo a los años, desisto en la peculiaridad. No soy Ella. La soledad se refleja en mi pluralidad de nombres. ¿Quién soy? En la discordancia fijo la mirada en el cenagal. Amor mío, ¿qué te he hecho? ¿Cuál es el fondo?…

Zorzal huele a madrugada

—¡Ah! ¿Qué es la forma? Forma es Tiempo que transcurre al meditar en la regadera. A cien ojos mis pies que principian estaciones. Los días, los años. ¿Cuántos preceden al apotegma del calvario: la próstata cancerígena, el descenso de la columna vertebral, la calvicie, el desgaste de la astucia lingüística, las rugosidades de la piel, los lentes de aumento, la parsimonia, el Alzheimer (que no se me olvide su nombre, relación de episodios)… Este dolor no tiene nombre: Femenino. Me desdigo: “Soy Lobreguez, me siento deshabitado”…

Zorzal —demontre ineludible— nos alberga

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—¡Ah! Masculinidad es así. Su nombre está cincelado en mi pupila (consideración recubierta de párpados). Su pecho de motas grises anida mi corazón. No hay infinito en la médula: Sólo la apertura de los apéndices y el plomo. Masculinidad contiene el diluvio (el cielo sangra), se sabe al derecho y al revés las tablas de multiplicar (un número sin nadie) y garabatea con claridad la lista de la compra (espeleología de descuentos)…

Hay que desmenuzar la aorta con el pico del Zorzal, vértice adventicio

—¡Ah! Ella (que dice que no es “ella”) no es así. Ni sé cómo se llama. Reconozco la holgura de su ilion (bruma sin sentido). Sus pechos liliputienses (la destemplanza en la imagen). Su alternancia o el dogma del ósculo como raigón del bien y de mal. Ella sabe las etimologías de cada voz que tengo (latinismos). Respira al tiempo y despacio. Respira a destiempo y espacio. Nunca se es con ella. Su respiración me confunde: casa o hacha…

Zorzal vislumbra a las orillas como eventualidad, detritus de la hombrada
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En Siglos y Siglos le pregunto su nombre. “Laberinto”, me dice. Yo, desentierro el incisivo, evoco la transparencia del pezón. Observo al caracol sobre el adobe esperando Lobreguez. Su nombre (intuyo) es la mixtura de referencias territoriales.
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Aureola f. Círculo luminoso que suele ponerse detrás de la cabeza de las imágenes // Fig. Fama // Ast. Luminosidad circular // Zona oscura de la piel // (Disco luminoso, el fanal) // Es la volatilidad inmune, fósforos sin encender // // “Ella resplandece como Laura” // Femenino es Laureola.
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—¡Ah! Soy Laureola. “Merecedora de gloria”. (Del latín “Laurel”, Tesauro, p. 72). Soy una corona de imágenes: Preludios. Iniciación. Aserrín. Páramo. Masculinidad me nombra y el Dúplex se tambalea (sólo el cadalso prevalece). La ejecución es extensa: El hermético abrazo— es primordial. La derrota es el envés del tragaluz (las heridas subyacen). Masculinidad, al nombrarme, ha conquistado todos mis sitios…

Zorzal extracta la catarata, el pezón deslustrado
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—¡Ah! Laureola ha perdido. (Mantén tu entereza, cuerpo). Laureola es conjuro, deshoras, molde para hornear galletas, bola de cristal. Laureola reconoce el significado de mis sueños. Sabe que mi sello característico es la inseguridad: la transpiración sobre la página, los intersticios de tinta, las premociones localizadas (lapsus que se concreta), el estremecimiento inconsciente. Pesadillas. “Soñé”, le digo y me malinterpreta en base a su libro de cabecera (Freud, Sigmund. Die Traumdeutung, 1899, p. ¿?). Laureola es el hombre gris o mi madre. Se confunde con los desconocidos al pie de la cama…

Zorzal sabe que el contacto es inservible en Masculinidad, que en ningún Tiempo y Espacio es onirismo

—¡Ah! —dicen ambos—. Alguna vez fuimos, pero nos equivocamos. Nuestro modelo de conjugación verbal no incluía el futuro. La construcción de un hogar, el curso de superación personal, los partidos políticos, las tarjetas de crédito, el establishment

Zorzal espera el alpiste, Femenino y Masculinidad sólo saben el grano de mostaza en el lenguaje
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¡Ah! Tergiversamos el Verbo “parecer” con “perecer”. Hacemos ataúdes con la mirada. Raíces descarnadas brotan en ombligos. Nuestra frente se labra diariamente con un azadón. Zorzal insiste: “Cada arruga tuya es fatal”. Irremediable la Lobreguez. ¿Por qué hemos de morir? ¿Cómo traspasar la frase que reside en el Zorzal: “Árbol que nace torcido jamás su rama endereza”? (Dime con quién andas… Libro de los refranes, p. 95).
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Zorzal ha traído tierra yerma con su balada              Femenino   y   Masculinidad
escriben “Colofón” en Tesauro                Inscripción en el tálamo: “Palabra   es
Lobreguez

Rememoran el tiempo, interceptan el espacio
Ambos son Lobreguez
al indagar en las extremidades de la relación: Nombramiento,         discusiones,
reminiscencias,          soma            y
                                           
lengua
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Femenino y Masculinidad temen Lobreguez cuando pronuncian “¡Ah!”

 


Ilustraciones de Jarumi Dávila, ENAP-UNAM

Hacerle a las letras en TLX

September 12th, 2008 -- Posted in | 1 Comment »

Clodín

September 9th, 2008 -- Posted in | No Comments »

Clodín con su poco maquillaje y su pelo largo, Clodín con sus ojitos tristes, Clodín que no sabe torcer globos, Clodín que usa zapatos petite, Clodín que se cae de los zancos, Clodín que usa la ropa pegadita, Clodín con su nariz negra…

Clodín, el primer payaso emo de la historia, cumple 26 años de hacer reír a chicos y grandes.