Archive for June, 2007

Hoy la cielo está Violeta

June 28th, 2007 -- Posted in | No Comments »

Violeta Kesselman (1983) ha propinado un hachazo al árbol morfológico en el terreno del lenguaje. “El nube” es un poema que, he de confesarlo, me parece renovador desde su raíz.

Aparece el cuestionamiento – latente sobre todo cuando buscamos revigorizar al mismo lenguaje – relativo a las barreras del idioma español. La única (de infinitas barreras) a abordar en este espacio es el artículo; determinante gramatical para precisar (y no sólo actualizar) a un sustantivo.

Insisto en aclarar que no pretendo dejar de lado el sentido más primitivo del poema: “El nube” es (más que) el apodo de un hombre.

Pero Kesselman – a propósito o sin querer – desafía esta categoría morfológica conocida como artículo (el/la) – que en su equivalente cercano en inglés, the, a-an, se revela como un simple referente que no define masculino / femenino.

Por otra parte, en este mismo terreno encuentro que el árbol morfológico no sólo ha sufrido una alteración, sino que este hachazo reivindica que la acumulación de palabras en este sistema estructural debe romperse.

Una de dos: neologismos o darle una nueva forma a las palabras que ya tenemos.

Nosoy. Devivir. Tescucho.

Kesselman recupera palabras que permiten repensar a las mismas palabras. Renovadora, el poema posee un espíritu libre.

El poema respira.

Cartas a mano.

nuhe:sé gue mmi letra es honnible, su-
porgo gue vas a podcr ertender-
me:
no soy pcz iucapaz de uiuir
fucra de etcétcra.
hesos

Conversaciones habituales.

por tendido de moco
llegan las palabras de la nube:
-nube, estás ahí?
-sí
-estás triste?
-no, no estoy

Destellos paulatinos.

los vasos
sirven para hablar
no se llenan con el musgo
de la pileta abandonada

Y, por último, el admirable manejo de un sitio más común: onomatopeyas.

piiiiiiiiiipelai reslibre
yyono tetoco

clac

La argentina va más allá de la curiosidad del lenguaje.

Renovación: la nube y el nube son Nube, paradigma de un terreno (cuasi)inexplorado: la androginia en una poesía pensada como “actual” pero con un trasfondo que persiste en una voz epicena.

“El nube” dualmente establece relaciones inesperadas – y lúcidas/lúdicas – sin necesidad de presentar circunstancias concretas: es una experiencia poética amplia que evita la tensión y el desequilibrio de la voz sexuada.

(Leer “El nube”: http://www.poesia.com/kesselman.htm)

Leer Violeta: http://saleysepone.blogspot.com)


 

Violeta.jpg

Hyperpoema

June 23rd, 2007 -- Posted in | No Comments »

< INICIO>

para insertar comentarios dentro del poema es necesario cambiar de página

pero no lo hace porque hay otra opción

/ si usted lo desea puede continuar con la lectura de

“qué bella luz hay en sus hojas {error semántico núm. 1 debe decir: ojos trascendencias operador booleano – O habitaciones corporales)

y luego el tropo con el que se obsesiona Poeta [a esta posibilidad cabe “hojas” la palabra y “una gota de sudor resbala por la
< CABEZA>

para evitar redundancia

suprima el uso del tropo y utilice las definiciones de cabecera: palabras más sencillas y sin hache

– dentadura pantalla plana sangre – 

o simplemente la palabra segundo tropo que está en el hueco de la
< / CABEZA > que anhela un
< CUERPO > “para encontrar la bella luz

hay que sustituir la palabra “bella” {el tropo} por Bela y seguir las instrucciones del lenguaje de programación no se preocupe todavía hay luz todavía hay “luz” (del latín, ‘lux, lucis’) es el agente físico que hace visibles los objetos.

Claridad que irradia el
< CUERPO > de un personaje conocido por todos

y usted aplaude ya no quiere cambiar de poema ni pasar a la siguiente página

hasta que Bela sale de su ataúd

lo mira fijamente

le dice “qué bella luz hay en su garganta”

le sonríen un par de colmillos

operador booleano – Y

se va acercando sigilosamente a usted

operador booleano – YNO

está a años luz de distancia el
< / CUERPO > ya no es cuerpo es un tropo ya no es un
< / FIN>

                                                                                                                 © Karen Á. Villeda


 

dracwant.jpg