Archive for July, 2007

Joel Flores se presume inocente

July 12th, 2007 -- Posted in | 2 Comments »

 

Como m√©dico forense, diseccion√© cuatro cuentos de Joel Flores (1984, Zacatecas, M√©xico) y en la plancha yacen: la ant√≠tesis del h√©roe, los estados mentales negativos y la piel amoratada con chamusquinas¬†de cigarro. ¬ŅCu√°l es la causa (de muerte) en estos cuentos? La soga al cuello en ‚ÄúSi la lluvia lo permite‚ÄĚ, quemaduras de tercer grado en¬† ‚ÄúEl amor nos dio cocodrilos‚ÄĚ, una K-45 en ‚ÄúHiperb√≥lico‚ÄĚ y poderes supernaturales en ‚ÄúNi√Īo superh√©roe‚ÄĚ. Posible hora del deceso: un g√©nero dual. Manejo de la literatura fant√°stica, de la literatura negra. Entre la imaginaci√≥n y la realidad. La l√≠nea gris que pocos se atreven a explorar.
Pero los cuentos de Joel van m√°s all√°.
En estas cuatro extremidades, se libera un olor inquietante: el desasosiego. En ‚ÄúSi la lluvia lo permite‚ÄĚ, ‚ÄúEl amor nos dio cocodrilos‚ÄĚ, ‚ÄúHiperb√≥lico‚ÄĚ y ‚ÄúNi√Īo superh√©roe‚ÄĚ, hay una unidad tem√°tica: los conflictos mentales. Joel camina en este tema como en la cuerda floja. Construye ambientes extra√Īos en estos sucesos cotidianos. Ejecuta malabares.
¬ŅDejar√° caer a alguien?
(Espero que sí).
Imagino a Joel Flores como el sepulturero de estos cuentos, de estos personajes. Pero no me atrevo a acusarlo. ‚ÄúEstos cuentos siempre cobran una v√≠ctima‚ÄĚ, murmura.
Como inspectora, pregunto a la víctima qué es la vida. Alguien responde que hay infinidad de destinos en un destino. El vaho que se desvanece en el espejo. El compás de la respiración. Los pensamientos que no decimos en voz alta. Cosas, cosas que siempre pasan, que se piensan, que nos rodean.
Sé, como Joel, que pasan esas cosas.
La prosa de Joel Flores quema lo √ļltimo del cigarro en mi mano y me hace mostrar solidaridad ante estos personajes: el escritor frustrado (‚ÄúHiperb√≥lico‚ÄĚ), la mujer esperando un abrazo (‚ÄúSi la lluvia lo permite‚ÄĚ), el ni√Īo invisible (“Ni√Īo s√ļper h√©roe”), el esposo vengativo (‚ÄúEl amor nos dio cocodrilos‚ÄĚ). Esta irrealidad de Joel es la realidad. Estos cad√°veres que he descubierto son los del antih√©roe. No tienen rostro (y si lo tuvieran, ¬Ņdonde portan la m√°scara?). Casi no he encontrado esta honestidad en otros retratistas de la realidad. (A veces resulta tedioso leer la realidad, realidad por todas partes: graffiteada en las paredes de mi ciudad, televisada en el noticiero, expresada en un sinf√≠n de literatura en boga inscrita en un¬† ‚Äúeste lugar com√ļn‚ÄĚ: no espero que miren hacia fuera, sino hacia adentro. Realidad en exceso ya es amarillista, no es realidad).
Prefiero este lugar: el anfiteatro.
Joel Flores se resiste a ense√Īarme una pista en sus cuentos: un vaso, que a primera vista, parece serlo, pero tiene huellas distintas. Eso es lo que no vemos. La narrativa de Joel es una literatura agazapada, al acecho, los personajes no tienen el control. Repito, esas cosas suceden. Cosas, como estas atm√≥sferas, que Joel escribe como si fueran lo m√°s normal del mundo. Es que son lo m√°s normal del mundo. Las ojeras, la inestabilidad, la p√©rdida de un ser querido, las venas abiertas, la desesperaci√≥n, el √ļltimo cuento que debe ser escritor a toda costa, a todo cuerpo.
Esas cosas.
Ese olor.
Esas historias.
Joel Flores sabe narrar esas cosas. Siempre controla la situación. La estructura. La pericia. Solidez. La solidez en su voz narrativa.
Hablemos de lo que apuesta en sus tramas. Hay que tener cuidado al manejar el cuchillo de doble filo. M√°s de una vez me pareci√≥ que subestima al lector: esas cosas pueden no ser reveladas. Algunas pistas me parecieron innecesarias. Por momentos, sent√≠ que Joel controlaba la situaci√≥n,¬†a pesar de que¬†el personaje debe respirar por s√≠ mismo. Pero hay un m√©rito en sus cuentos: logra una tensi√≥n que demuestra que, a pesar de su juventud, no es un narrador improvisado. Joel es h√°bil. Casi siempre resulta que esos detalles ‚Äúobvios‚Ä̬†son una agradable sorpresa: no es predecible, sabe cu√°ndo atacar.
Joel est√° en el otro lado del espejo, observa el vaho desvaneci√©ndose y se pregunta: ¬Ņqu√© hay detr√°s de los rostros?
Silencio.
Los cuentos de Joel Flores delatan que fueron escritos en diferentes momentos. Motivado por distintos registros narrativos. Pero esta estas piezas apunta a un estilo ya propio, de un joven narrador que sabe lo que quiere lograr. Estilo al revés del espejo.
Creo saber la respuesta.
Detr√°s de los rostros est√° el d√≠a y la noche. El d√≠a siempre es una fiel reproducci√≥n. Pero, ¬Ņla noche? Joel conoce a Nyx rodeada de un velo y de estrellas. Ah√≠ est√° la luz que le hace ver esas cosas, el vaho. Joel conoce la naturaleza humana: escribe la ant√≠tesis del h√©roe: el simulador.
Joel Flores es un narrador que dar√° de que leer, hablar – y hasta escribir – en los pr√≥ximos a√Īos.
 

(Caso sin resolver).
Espero pronto un libro tuyo Joel, te espero en el anfiteatro: hay m√°s cad√°veres.

 

 

Dos cuentos de Joel Flores en Homines:
“Si la lluvia lo permite”:
http://www.homines.com/palabras/si_lluvia_permite/index.htm
Y ‚ÄúUn lugar mejor que √©ste‚ÄĚ (que no fue abordado visceralmente en este texto, pero los invito a que lo lean):
http://www.homines.com/palabras/lugar_mejor/index.htm

Bioblio:

Joel Flores. 1984. Zacatecas, M√©xico. Narrador. Durante el a√Īo 2002 al 2004 fue parte del consejo editorial de la revista Finisterre (Beca Edmundo Valad√©s a Revistas Independientes). Sus cuentos y cr√≥nicas han sido publicadas en Acento, de La voz de Michoac√°n, Barca de Palabras, La cabeza del moro, Espiral, Prisma volante, Homines (Portal de Literatura y Arte en Espa√Īa), La Agenda Cultural y las Artes del Estado de Zacatecas y en Son de marzo (Antolog√≠a de Escritores J√≥venes editada en Guanajuato). Su trabajo ha merecido los siguientes premios y apoyos: La Beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes del Estado de Zacatecas (FECAZ 2004-2005), la del Fondo Nacional J√≥venes Creadores (FONCA 2006-2007) y el tercer lugar en el IX Concurso Nacional y I Iberoamericano ‚ÄėLeamos la Ciencia para Todos 2005-2006. Actualmente trabaja en dos libros de cuentos: Simulador (pr√≥ximo a publicarse) y Relatos reales. Habita en http://bunker84.blogspot.com

Joel como lector:

¬ŅPor qu√© cuento?
El cuento es un g√©nero en potencia y vers√°til. Durante a√Īos ha tomado distintas configuraciones, pero siempre vuelve a sus inicios, a su forma cl√°sica. Algunos han escrito, como Pierre Giraud, que en la literatura todo est√° dicho. Si nos remontamos a Las Mil y una noches descubrimos que Sherezada explot√≥ todas las t√©cnicas e historias que existe y que se pueden escribir. Es la cuentista por excelencia. Lo √ļnico que hacen los narradores en su presente es mostrar esas historias con otras palabras, confeccionarlas con un estilo propio y con distintos rudimentos. Considero, quiz√° de manera arriesgada, que los g√©neros literarios no se han desvanecido, sino que se han fusionado. Eso da m√°s oportunidad al creador de experimentar. Por ejemplo: Ch√©jov propuse ver el cuento como el brillo de la luna reflejado en una cuenca de vidrio. Lo que halla a su alrededor no importa, lo que importa es la captura del instante. En el siglo XIX Poe y Hawthorne emplean lo que muchos llaman artificio: el cuento que captura dos historias dentro de una. Los argentinos, como Fogwill y Piglia, han experimentado con el cuento de m√ļltiples maneras que nos ayudan a ver este g√©nero con otros ojos. Por ejemplo: ellos han creado voces narrativas que no s√≥lo construyen dos historias dentro de un cuento, sino que crean m√°s de dos historias y tiene la habilidad de conectarlas entre s√≠ y vislumbrar al lector. Con el cuento se puede experimentar de m√ļltiples maneras, pero lo que siempre importa, y eso lo aclaran cl√°sicos como Calvino, es la concisi√≥n y la velocidad con que se maneja. Elegir escribir cuento en lugar de novela como primera obra tiene muchos significados. El fundamental es el reto: poder mostrar en √©l las distintas voces y los distintos temas que est√°s proponiendo como narrador. Lograr una unidad estil√≠stica es lo m√°s importante.

¬ŅQu√© no es cuento?
Un no cuento es lo que su creador quiere que sea un no cuento. Es parad√≥jico. Tambi√©n existe la opini√≥n del lector. Leemos La velocidad de las cosas de Rodrigo Fres√°n y en su nota preliminar sostiene, seg√ļn mi mala memoria, que su novela est√° conformada s√≥lo por cap√≠tulos y que cualquier semejanza que una a estos con el cuento es nula. Pero al terminar de leer el libro tienes la sensaci√≥n de haber le√≠do un compendio de cuentos anillados. Se presume que √Ālvaro Enrigue mand√≥ Hipotermia a Anagrama con la nota de que estaba enviando una novela, cuando en realidad estamos hablando de un excelente libro de cuentos. No creo en el no cuento. Un creador, antes de escribir algo, escoge el g√©nero, los personajes, la tem√°tica, la determinaci√≥n del tiempo, c√≥mo estar√°n acomodados los acontecimientos y los espacios. No olvidemos la f√°bula o las f√°bulas que lo urdir√°n. Poe dice que un cuento es aquel que pide de quince minutos a una hora de lectura. Pero hay cuentos que exigen m√°s. Tradicionalmente hablando un no cuento es aquel que no rinde con los esquemas conceptuales que determina el canon: arriba de treinta cuartillas es novela corta, al igual que si muestra m√°s de tres personajes centrales y un conflicto.

¬ŅCu√°l fue el primer cuento que le√≠ste?
El primer cuento que le√≠ fue ‚ÄúEl coraz√≥n delator‚ÄĚ, de Poe. Y no sal√≠ una semana de mi casa por leer y releer el libro completo.

¬ŅUn cuento para llorar?
En realidad un cuento nunca me ha hecho llorar, s√≥lo las novelas. Actualmente leo mucho a la nueva generaci√≥n de cuentistas norteamericanos. ‚ÄúHabr√≠a que darle un nombre‚ÄĚ, de Matthew Klam, fue un cuento que alborot√≥ mis fibras sensibles y me hizo reflexionar sobre temas cercanos: el aborto, las relaciones de pareja, los conflictos familiares. Creo que lo maravilloso de la literatura, desvi√°ndonos un poco del cuento, es el principio est√©tico que la soporta: conectar con su realidad inmediata al lector y lograr trastocarle su visi√≥n del mundo. Hermeneutas como Gadamer proponen que la interpretaci√≥n de un texto literario nace con el chispazo de hacerle ver al lector su fragilidad como humano, la tradici√≥n que lo antecede y el prejuicio y gusto que lo sigue a diario, antes de invitarlo a destazar los textos y al an√°lisis cerebral. Los escritores norteamericanos tienen representantes muy s√≥lidos e intencionados en cuanto a trastocar la visi√≥n del mundo del lector. Leemos a Capote y su ‚Äúsupuesta‚ÄĚ frivolidad se convierte en angustia o en choques de clases sociales. Lemos a Carver, la manera en c√≥mo nos muestra los conflictos dom√©sticos, y terminamos con los vellos erizados.

¬ŅUn cuento mal√≠simo?
No sé si sea por suerte, pero nunca he leído un cuento malo, tampoco me he decepcionado de mis autores favoritos y eso hace que establezca una gran deuda con ellos. He tenido la oportunidad de leer a varios manuscritos y galeras de narradores de mi generación (en el concepto biológico) y he tenido la suerte de leer cosas que me vislumbran, me asombran y otras que me hacen evadir temas como el erotismo, la masturbación y el sexo. Creo que el querer abrumar al lector es un mal lector con estos temas es un mal que acongoja a muchos escritores en ciernes. Algunos salen bien librados y nos recuerdan a escritores como Bataille y Sade. Otros nos hacen deducir que cada día la sociedad orilla a la juventud a reprimir sus deseos, sus obsesiones y los lleva a convertir a la escritura en una actividad catártica.

Si pudieras ser cuento, ¬Ņqu√© cuento ser√≠as?
Uno se convierte en los cuentos que escribe y los cuentos que otros escriben se convierten en uno. Pero m√°s que otra cosa, uno se convierte en los personajes que lee o escribe. Cuando pienso en un personaje que habitara un cuento m√≠o antes de escribirlo, me gusta conocerlo bien, mirarlo a los ojos, preguntarle sus obsesiones, medir a hasta d√≥nde puede llegar si se le otorga vida. Los personajes siempre terminan por convertirse en mi sombra, a pesar de que haya terminado de escribir sobre ellos o desechado la idea. Me encanta la literatura para ni√Īos. Los cuentos fant√°sticos y los maravillosos. No descarto nunca en que podr√© convertirme en el intr√©pido Juanito robando las habichuelas.

Si pudieras ser cuento, ¬Ņqu√© cuento no ser√≠as?
Me gustan las historias de Edgar Allan Poe y las de Amparo D√°vila, pero nunca me gustar√≠a estar en los zapatos de Roderick, de ‚ÄúLa ca√≠da de la casa Usher‚ÄĚ, ni ser la ni√Īa que se despe√Īa en ‚ÄúTiempo destrozado‚ÄĚ.

Si tu vida fuera un cuento tuyo, ¬Ņser√≠as lo suficientemente valiente de para escribir tu final?
Si hablamos en cuanto las temáticas que manejo, no. Pero si no me puedo salvar de un final trágico por culpa de las temáticas que propone mi escritura, escribiría un final donde me dejaran desear un final feliz.

¬ŅQu√© cuento te gustar√≠a leer antes de morir?
A√ļn no puedo decidir eso. Espero no morir ma√Īana, ni pasado ma√Īana, ni dentro de un a√Īo. Y seguir con la idea de que tengo una inmensidad de libros que leer en el futuro. Lo que escoger√≠a en estos momentos es Bartlebly el escribiente, de Melville. A pesar de que es una novela, me gustar√≠a no estar prejuiciado por los g√©neros y disfrutarla como si fuera un cuento.

Espejo:

Jfespejo.jpg

 

 

De mareas y otras Xitlally Rivero

July 12th, 2007 -- Posted in | No Comments »

Xitlally Rivero (1985) me ense√Ī√≥ unos escritos de Gaby Ponce. De Ponce le√≠ De mareas y otros versos y despu√©s le coment√© a Xitlally que me la presentara. Le insist√≠ y le insist√≠ hasta que Xitlally me confes√≥ (era un d√≠a lluvioso, lo recuerdo) que ella era la misma Gaby Ponce. Heter√≥nimo de personalidad propia y hasta biograf√≠a inventada. Esa mentira blanca me ha llevado a escribir ahora sobre la poes√≠a de Xitlally.

Primer momento: Escucho su respiración.
(No hay coraz√≥n que la acompa√Īe).
Exhalaciones, inhalaciones.

Las exhalaciones como r√°fagas de aire que me hieren el cuello:

y el viento
siempre e l   v  i   e   n    t     o
polvo        silencio     mentira
mimesis de la ironía
el terror de encontrarse con el l√°piz
y no tener qué decir.

Inhalaciones que son resquicios, alg√ļn resto que todav√≠a no encuentro:

S√≥lo t√ļ eres la pieza,
mi lugar y destino.
Y yo soy tu puerto.
sólo yo a través de mí mismo

Porque no hay otro yo,
y eso duele tanto…
Pero existes t√ļ,
como yo contrario y contradictorio.
S√≥lo t√ļ eres como yo pese al acento
y eso duele tanto
…

Segundo momento: Busco el l√°piz.
De estos poemarios de Xitlally, comento algunos cuadernos (por cuesti√≥n de espacio no abordo todos) que, a mi parecer, poseen la esencia de su poes√≠a: la ciudad y el amor. Temas recurrentes que reflexionan sobre la poes√≠a misma. ¬ŅC√≥mo escribirte poema?, es la pregunta que subyace en los poemas de Xitlally. En b√ļsqueda de la voz, ha encontrado su voz: es el l√°piz.
El lápiz afilado de Xitlally revela formas poéticas diferentes. Alude a la etimología del verso, el camino de ida y vuelta de los bueyes en el arado. Se detiene a observar estos surcos sobre la tierra, reflexiona. Un tema universal (que parece ser varios temas): la poesía.

Tercer momento: Me pregunto por la voz.

Vino el temor a los espejos
el viento
: y   s u    v   o    z  .    .    .

(¬Ņencontrar√° su voz?)

Entre y m√°s all√° es el manifiesto de la poes√≠a de Xitlally, quien se enfrenta a la p√°gina en blanco, sabiendo que la palabra la domina como ‚ÄúUna verdad inquebrantable que nunca fue tal‚ÄĚ.

Pero no tiene miedo, sólo se deja escribir:

Jam√°s le tuve miedo a la muerte
ni a las flores secas         ni a los rezos,
pero siempre so√Īaba un campo verde
una hoja en blanco         alguna pluma.

Un espejo donde la dimensión no existe,
donde el blanco no es negro y hasta yo soy rosa.

En De noche, en la ciudad‚Ķ aborda una po√©tica que revela la distancia entre alma y cuerpo, entre una ciudad y otra. Regionalismos retratados, Xitlally es la heredera del huapango y de la lluvia de lagartijas. (Otros poemas como ‚ÄúEl Metro‚ÄĚ, o ‚ÄúCanci√≥n desde un autob√ļs” tienen cabida aqu√≠).
En De meriendas y otros refrigerios encuentro la esencia de la voz de Xitlally: otra voz todo el tiempo.

Otredad

Soy eso que llaman otredad,
porque mienten al decir que est√° afuera,
que el otro es el otro.
Soy eso que llaman inaudito,
porque mienten al decir que es imposible,
que lo real se toca.
Soy eso que llaman excéntrico,

porque soy
y porque est√° prohibido
.

En De regreso predomina el erotismo. Poemas como ‚ÄúCredo‚ÄĚ o ‚ÄúEn secreto‚Ķ‚ÄĚ cohesionan un universo po√©tico de sensualidad desde una voz esencialmente ‚Äúfemenina‚ÄĚ.

Credo

Creo en tu lengua.
Creo en el surco instantáneo que recreas    tembloroso.
Creo en cada sombra que se pierde en tu regazo.
Creo en la sima inalcanzable de tus manos.
Creo en la esquina
en el vértice

en la orilla.
Creo en las diminutas estatuillas que destruyes cuando me nombras.
Creo en tu risa
escasa         inesperada        incomprensible.
Creo en el rito olvidadizo de quererte.

Creo en el sue√Īo,
en el arco insomnio de so√Īarte et√©reo,
Creo en la est√ļpida creaci√≥n que es abarcarte.
Creo en el hondo vacío de mi cáliz.
Creo en tu nombre,
en el escaso espacio entre tus dedos y mi gloria.

Creo en mi vientre,
en la mala costumbre de llamarte a gritos
en las sombras.
Creo en la p√°lida locura de perderte.
Creo en tu esperma        fuente imprecisa
creo en la llama inaudita de una orquídea.
Creo en tu lengua.

V√°lido, despu√©s de leer poemas como ‚ÄúHombre‚ÄĚ: es un destello, una luminosidad en este l√°piz (siempre sincero, que no teme a convertirse, a negarse‚Ķ).

Cuarto momento: Buscando nuevamente la voz.

El lápiz de Xitlally, es el arado que ha sembrado una voz (que llama mi atención) porque es una sed de vida interior, es un juego plural: masculino y femenino.
Voz femenina que delata su vulnerabilidad, sus sentimientos como amante, su mirada hacia un hombre.
Voz masculina que plantea la trascendencia, la condición humana, la locura, la realidad, sus propias pasiones y la poesía misma.
A veces hija, otras veces hijo; pero siempre con el mismo cuestionamiento al escribir.
¬ŅCu√°l es el esencial en la poes√≠a de Xitlally? Su l√°piz – manejado con agudeza – no inmoviliza estereotipos. Es universal.
Se acerca a las formas tradicionales pero también busca la libertad entre las zonas del silencio.

Ejemplos, sonetos y verso libre entre el haiku sobre lap tops.

La voz de Xitlally es doble, es otra todo el tiempo. Es espejo y reflejo, juego de manos, mujer y hombre, ¬Ņetc√©tera o viceversa?.
Creo que encontré la voz.

Eso espero mientras agito – en nombre de Xitally – la bandera enarbolada por Bajt√≠n: ‚ÄúLa l√≠rica es la vista y el o√≠do de uno mismo desde el interior, con ojos emocionales, y en la voz emocional del otro: yo me oigo en el otro, con otros y para otros”.

M√°s poemas en: http://demareasyotrosversos.blogspot.com

Bioblio:

Xitlally Rivero Romero naci√≥ el 25 de diciembre de 1985 en el Distrito Federal, pero su infancia y adolescencia transcurrieron en Tizayuca, Hidalgo. Ha publicado en diversas revistas y peri√≥dicos locales en Pachuca, Hidalgo, el Distrito Federal y Monterrey, Nuevo Le√≥n. En el 2002 obtuvo el tercer lugar en el g√©nero de poes√≠a en el Concurso de Creaci√≥n Literaria del Sistema Tecnol√≥gico de Monterrey; en 2003 recibi√≥ el premio ‚ÄúAlma y todo lo que no es alma tambi√©n‚ÄĚ que otorga la Licenciatura en Letras Espa√Īolas del mismo instituto, as√≠ como el de Literatura Instant√°nea ‚ÄúA vuelo de p√°jaro‚ÄĚ organizado por el gobierno de Nuevo Le√≥n; en 2005 obtuvo el segundo lugar en el concurso de creaci√≥n literaria convocado por el Instituto de la Juventud de San Nicol√°s de los Garza. Actualmente estudia la licenciatura en Letras Espa√Īolas en el ITESM Campus Monterrey.

 

Xitlally como lectora:

¬ŅPor qu√© poema? ¬ŅPor qu√© escribirlos o por qu√© s√≠ es un poema?
Poema porque la lengua es un camino para comunicar al otro, para descubrirse al otro y descubrirlo a √©l. Y no s√≥lo en t√©rminos de lenguaje oral y escrito ūüėČ

¬ŅQu√© no es poema?
Lo que olvida el ritmo, la no exploración, lo que cae en frases cansadas por el uso sin renovarlas, lo que no mueve, lo que no incita.

¬ŅCu√°l fue el primer poema que le√≠ste?
“Metamorfosis“, de Luis G. Urbina. Bueno, no estoy segura completamente que haya sido ese, pero sí recuerdo que fue el primero que leí constantemente. Definitivamente el primer poema que leí estaba en una antología que le robé a mi madre.

¬ŅUn cuento para poema?
‘Mi vida con la ola’, de Octavio Paz.

¬ŅUn poema mal√≠simo?
Mmm… No ser√≠a un poema.

Si pudieras ser poema, ¬Ņqu√© poema ser√≠as?
Soy todos mis poemas, creo. Pero de otro autor quisiera ser Altazor jeje, pero creo que ser√≠a… ‘En paz’, de Amado Nervo.

Si pudieras ser poema, ¬Ņqu√© poema no ser√≠as?
Los de Gabriela Mistral.

¬ŅQu√© poema te gustar√≠a leer antes de morir?
‘Quiero morir cuando decline el d√≠a…’ de Manuel Guti√©rrez N√°jera.

Espejo:

CAC1MB4L.jpg