Archive for August 16th, 2007

La conspiración de Powi

August 16th, 2007 -- Posted in | 2 Comments »

Para Karla Olvera

 

  1. Memoria corta

Batavia Frou Frou (“frúfrú” dice el pellón) conoció a Eritreo Balandrano en una tarde que parecía llover. (Batavia insiste, las nubes eran gajos y el cielo se convirtió, más bien, en una mandarina y la lluvia nunca se presentó como lluvia). Se dijeron “adiós” y hablaron de sus cabezas. La discusión empezó cuando llegaron a la punta, se vieron las canas y los indicios de calvicie prematura…

–   Ese peinado no te favorece Batavia.

Eritreo, te ves viejo con tus pelos de estambre. Traigo una plancha alaciadora, es de cerámica con iones.

–   Como tus manos, pero sin la física.

–  No tengo manos Eritreo.

-H´zme un poema, por favor.

No hago favores a nadie. Menos a ti.

Eritreo la recuerda como la única estrella. (“Se te olvida, querido, que ese día no había estrellas. Era la mandarina. Sólo cítricos”). No se pusieron de acuerdo e hicieron cita con el mismo peluquero. Los corrió a ambos. Pasearon, se dijeron dimes y diretes, pasearon por la ciudad otra vez. Ciudad rima con felicidad. Vivieron juntos. No se separaron.

Viven juntos todavía.

Pero una cortina de baño los separa. (Primer hecho, la historia no se repite). El mismo mar (o la regadera) los aparta. Son extraños. La esponja y la estrella. (Segundo hecho, todos los hechos se reproducen a sí mismos).

 

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Eritreo cree que Batavia se hizo agua. El único rastro de ella es un cabello azabache natural-morado artificial. Batavia aún está aquí, es sólo que ya anocheció y él no alcanza a verla…

 

 

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Tengo una memoria corta Batavia. Vuelve.

 

 

  1. Memoria larga

De Karla Olvera conservo todo en lata. Tengo miedo que se descomponga porque es perecedera. Todo muere al vivir. Ella y todas nuestras cosas que no eran nuestras. (Sólo mías, porque fui egoísta). Quiero aplastar la lata con un pisotón. Pero no soy tan fuerte. He fabricado la separación. Como capitalista, busco el excedente… ¿Ganancias? Libros que nunca le regalé. Libros que la esperan y rechazan mis manos (la física no es elemental).

 

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Me duele T.S. Eliot hasta la pupila. (No puedo leer este poema, no). Me duele la palabra “té” en todas sus traducciones: Karla desayunando conmigo, Karla riendo hasta el punto de perder la vida, Karla escribiendo el inicio del cadáver (exquisito), Karla tomando fotos a nuestros pies, Karla recitándome jaikús, Karla tocando a mi puerta para decirme: “There will be time to murder and create”.

 

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“Mangos Karla” en una etiqueta es mortal.

 

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El brillo para los labios me ha resecado el alma. La hoja seca es la sombra que se cierne sobre mí. La enormidad en tres palabras: amistad, amistad, amistad. Me pesa. Es la larguedad de la memoria.

 

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La pared se derrumba encima de mi: la lata ¿no se abrirá?/

 

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El desierto malva

August 16th, 2007 -- Posted in | No Comments »

Nicole Brossard (1943) es la autora de El desierto malva, una novela que cuestiona patentemente “Traduttore traidore”. “Traductor traidor” es una frase vetusta aplicada a la (no)lectura de una obra en su idioma original, sino traducida en otro idioma. El lenguaje original suele disiparse en un nuevo lenguaje. ¿Engaño a la lengua o mentira piadosa?

El desierto malva se divide en tres territorios demarcados por “El desierto malva”, título de una novela breve escrita por Laure Angstelle.

Territorios
Primer territorio. La trama se basa en dos historias simultáneas. Laure es una adolescente de quince años, que vive en el motel Red Arrow con su madre y la amante de ésta. (Hay que precisar que la literatura de Nicole Brossard está enfocada a la figura e identidad femenina). La figura de la madre es distante y dominada por su amante: Lorna, cuya única referencia se limita a una descripción mínima como “la mujer de los brazos fuertes y el cuerpo bronceado”. Laure se escapa de la imposibilidad que representa el desierto de Arizona en el Meteor de su madre. Sus paseos nocturnos son cotidianos, para exorcizar el miedo y transformar la realidad sin escapar de esa realidad: “Hay memorias para ahuecar las palabras sin mancillar las tumbas”. El desierto, entonces, se presenta como la única posibilidad que tiene de escapar del aburrimiento en el que vive. El desierto trae consigo a Angela Parkins, quién le demuestra que el desierto no existe realmente. La segunda es la historia del hombre largo, quién se encarga de realizar los cálculos para pruebas atómicas en el desierto. Un demiurgo de la destrucción: las palabras son innecesarias.

Segundo territorio. Traducción “El desierto malva”, ya que Maude Laures está fascinada con la novela de Laure Angstelle. Las notas, los comentarios al pie de página y en la página, el análisis: el camino hacia el desciframiento de “El desierto malva”. Camino que conduce a Maude Laures a imaginar las escenas omitidas. ¿Quiénes son los personajes?, ¿cuáles son los lugares?, ¿qué significan los objetos?, ¿cómo son las dimensiones?… El proceso de destrucción/construcción. Reducir las palabras del lenguaje original en simple evidencia en el otro lenguaje.

Tercer territorio. La otra novela se traduce como “Malva el horizonte”. Es el diálogo ficticio entre la autora y la traductora, quién finalmente reescribe el libro como lo deseo leer. El hombre largo es un nuevo personaje: el hombre oblongo. ¿Traducción, imitación, parodia? El silencio permite el libro dentro del libro
Escrito en fragmentos, el silencio en esos tres territorios es eminente; como señala Catherine Campbell: “le silence était perçu comme le lieu d’une expérience pure, mais trop dangereuse pour les femmes”. La prosa es acompasada: reflexiva y de introspección al mismo tiempo que de ruptura y trasgresión. Las palabras no alcanzan para escribir. El libro se reformula a si mismo.
El desierto malva es un libro dentro de un libro. Una instancia narrativa sobre la narrativa. ¿Postnarrativa? Ergo, ¿Postliteratura? La reconocida poeta, novelista y ensayista Nicole Brossard demuestra que la traducción perfecta no existe. Es lo inacabado. El proceso de “engañar a la lengua”. Ese es el principal mérito de esta novela porque no es lo mismo leer Ulysses que Ulises.

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Este libro fue leído por única vez en una librería de viejo ubicada en la calle Tres cruces, de Coyoacán.

* Reseña publicada en la revista REPLICANTE #12

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