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Presentación del poemario MOEBIUS de Reneé Acosta

October 8th, 2007 -- Posted in | No Comments »

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Lexicografía A

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¬°AH! interj. Condena a Femenino y a Masculinidad // Humanidad: Todav√≠a entienden lo que antes // Deducir la existencia en plural es intersecci√≥n del enunciado de asombro, sorpresa o pena //¬† Buscar el singular en el abrazo es interjecci√≥n del temporal // Lema de lo que morir√° // Reanudar el mon√≥logo en Lobreguez // La admiraci√≥n se cubre con los doseles // Fingir maravilla (los engranes del bolsillo) // ¬ŅD√≥nde el singular?, preguntan ambos // R√©plica en el espejo: ‚ÄúOc√ļltate en Persona‚ÄĚ // Numerosidad es: Contra natura del nombre, pertinencia del cern√≠calo, oclusi√≥n, sonido opaco

 

Femenino y Masculinidad observan detenidamente la ilustraci√≥n de Turdus Pilaris en Tesauro, p. 55. La inscripci√≥n les dice: ‚ÄúOc√ļltate en el Zorzal‚ÄĚ. Aprenden la canci√≥n, imitan el trino. Zorzal entona la balada, tentativa que deslumbra. Su multitudinaria estirpe irrumpe en D√ļplex. La ventana trasiega altitudes. El jard√≠n de cristal ¬†¬†¬†¬†¬† o la habitaci√≥n¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† reproduce su canto. Sonidos de la opacidad y cantaletas: el blabla de la reyerta, el snif de las invocaciones, el ¬°pl√ļm! de los cuerpos y esa palabra que en ning√ļn tiempo y espacio traducen…

 

-¬°Ah! A veces lloro‚Ķ Masculinidad colecciona mis l√°grimas. Las cataloga en ‚ÄúBravata‚ÄĚ; ‚ÄúDiariamente como los peri√≥dicos‚ÄĚ ‚ÄúMalogros‚ÄĚ; ‚ÄúCirculaciones en que la sangre habita‚Ä̂Ķ¬† Despu√©s de Siglos y Siglos, ya ni se indaga en el porqu√©. El asombro se ha falsificado interiormente en la cotidianidad‚Ķ

(Rutina de la simiente: Zorzal sabe que el llanto se cosecha por temporadas)

 

-¬°Ah!¬† El llanto es un pretexto. La destreza se mide el lagrimal adusto. Cada l√°grima es la desviaci√≥n del ‚Äúnosotros‚ÄĚ hacia Lobreguez. El escindir de hortalizas, la mirada retra√≠da, el paramento del D√ļplex, la permanencia de la sombrilla en su bolso‚Ķ Revelan que no conf√≠a en m√≠. Soy lento en el hacer y el quehacer. Preciso la indicaci√≥n: Eventualidad, olor del regaliz, creer que el roc√≠o es un milagro sobre el pasto seco. Sin embargo, siempre la espero. (Rehacer la dicci√≥n). M√°cula: Nada, nadie regresa. Ahora est√° llorando para amonestar el retraso. Un segundog√©nito‚Ķ Constituyo una nueva categor√≠a para mi inventario: ‚ÄúAcompa√Īamiento de Algarab√≠as‚ÄĚ. Femenino me da l√°stima. Olvido su nombre‚Ķ

(Horadaciones de Lobreguez en el nido del Zorzal)

 

-¬°Ah! Masculinidad conoce todas las piezas que no soy. Soy otra todo el tiempo, nada espacio. Atribulaci√≥n de Persona: Desprendimiento de posibilidad. Cedo a los a√Īos, desisto en la peculiaridad. No soy Ella. La soledad se refleja en mi pluralidad de nombres. ¬ŅQui√©n soy? En la discordancia fijo la mirada en el cenagal. Amor m√≠o, ¬Ņqu√© te he hecho? ¬ŅCu√°l es el fondo?…

(Zorzal huele a madrugada)

 

-¬°Ah! ¬ŅQu√© es la forma? Forma es tiempo que transcurre al meditar en la regadera. A cien ojos, mis pies que principian estaciones. Los d√≠as, los a√Īos. ¬ŅCu√°ntos‚Ķ preceden al apotegma del calvario: la pr√≥stata cancerigena, el descenso de la columna vertebral, la calvicie, el desgaste de la astucia ling√ľ√≠stica, las rugosidades de la piel, los lentes de aumento, la parsimonia, el Alzheimer (que no se me olvide su nombre, relaci√≥n de episodios). Este dolor no tiene nombre: Femenino. Me desdigo: ‚ÄúSoy Lobreguez, me siento deshabitado‚ÄĚ…

(Zorzal -demontre ineludible- nos alberga)

 

-¬°Ah! Masculinidad es as√≠. Su nombre est√° cincelado en mi pupila (consideraci√≥n recubierta de p√°rpados). Su pecho de motas grises anida mi coraz√≥n. No hay infinito en la m√©dula: S√≥lo la apertura de los ap√©ndices y el plomo. Masculinidad contiene el diluvio (el cielo sangra), se sabe al derecho y al rev√©s las tablas matem√°ticas (un n√ļmero sin nadie) y garabatea con claridad la lista de la compra (espeleolog√≠a de descuentos)‚Ķ

(Hay desmenuzar la aorta con el pico del Zorzal, vértice adventicio)

 

-¡Ah! Ella no es así. Ni sé cómo se llama. Reconozco la holgura de su ilion (bruma sin sentido). Sus pechos liliputienses (la destemplanza en la imagen). Su alternancia o el dogma del ósculo como raigón del bien y de mal. Ella sabe las etimologías de cada voz que tengo. Latinismos y sus páginas. Respira al tiempo y despacio. Respira a destiempo y espacio. Ha sa nunca es ha sa con ella. Su respiración me confunde: casa o hacha…

(Zorzal vislumbra a las orillas como eventualidad, detritus de la hombrada)

 

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En Siglos y Siglos le pregunto su nombre. ‚ÄúLaberinto‚ÄĚ, me dice. Yo, desentierro el incisivo, evoco la transparencia del pez√≥n. Observo al caracol sobre el adobe esperando Lobreguez. Su nombre (intuyo) es la mixtura de referencias territoriales.

 

Aureola f. C√≠rculo luminoso que suele ponerse detr√°s de la cabeza de las im√°genes // Fig. Fama // Ast. Luminosidad circular // Zona oscura de la piel // (Disco luminoso, el fanal) // Es la volatilidad inmune, f√≥sforos sin encender // // ‚ÄúElla resplandece como Laura‚ÄĚ // Femenino es Laureola.

-¬°Ah! Soy Laureola. ‚ÄúMerecedora de gloria‚ÄĚ. (Del lat√≠n ‚ÄúLaurel‚ÄĚ, Tesauro, p. 72). Soy una corona de im√°genes: Preludios. Iniciaci√≥n. Aserr√≠n. P√°ramo. Masculinidad me nombra y el D√ļplex se tambalea (s√≥lo el cadalso prevalece). La ejecuci√≥n es extensa: El herm√©tico abrazo- es primordial. La derrota es el env√©s del tragaluz (las heridas subyacen). Masculinidad, al nombrarme, ha conquistado todos mis sitios‚Ķ

(Zorzal extracta la catarata, el pezón deslustrado)

 

-¬°Ah! Laureola ha perdido. (Mant√©n tu entereza, cuerpo). Laureola es conjuro, deshoras, molde para hornear galletas, bola de cristal. Laureola reconoce el significado de mis sue√Īos. Sabe que mi sello caracter√≠stico es la inseguridad: la transpiraci√≥n sobre la p√°gina, los intersticios de tinta, las premociones localizadas (lapsus que se concreta), el estremecimiento inconsciente. Pesadillas. ‚ÄúSo√Ī√©‚ÄĚ, le digo y me malinterpreta en base a su libro de cabecera (Freud, Sigmund. Die Traumdeutung, 1899, p. ¬Ņ?). Laureola es el hombre gris o mi madre. Se confunde con los desconocidos al pie de la cama‚Ķ

(Zorzal sabe que el contacto es inservible en Masculinidad, que en ning√ļn tiempo y espacio es onirismo)

 

-¬°Ah! ‚Äďdicen ambos-. Alguna vez fuimos. Nos equivocamos. Nuestro modelo de conjugaci√≥n verbal no inclu√≠a el futuro. La construcci√≥n de un hogar, el curso de superaci√≥n personal, los partidos pol√≠ticos, las tarjetas de cr√©dito, el establishment‚Ķ

(Zorzal espera el alpiste, Femenino y Masculinidad sólo saben el grano de mostaza en el lenguaje)

 

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¬°Ah! Tergiversamos el Verbo ‚Äúparecer‚ÄĚ con ‚Äúperecer‚ÄĚ. Hacemos ata√ļdes con la mirada. Ra√≠ces descarnadas brotan en ombligos. Nuestra frente se labra diariamente con un azad√≥n. Zorzal insiste: ‚ÄúCada arruga tuya es fatal‚ÄĚ. Irremediable la Lobreguez. ¬ŅPor qu√© hemos de morir? ¬ŅC√≥mo traspasar la frase que reside en el Zorzal: ‚Äú√Ārbol que nace torcido jam√°s su rama endereza‚ÄĚ? (Dime con qui√©n andas‚ĶLibro de los refranes, p. 95).