Archive for December, 2007

Luz: te vemos allá

December 22nd, 2007 -- Posted in | No Comments »

Ventana2.jpg

December 21st, 2007 -- Posted in | No Comments »

Encontré –por fin– al Dodo (estaba perdido entre tantas páginas de Tratados y se alimentaba de mariposas)… “Nos estamos extinguiendo”, me dijo y su pico se pintó de rosa mexicano. Para animarlo, le presenté a Malcolm de Chazal y ahora los tres estamos recitando en el idioma de las gárgaras:

32

Le corps
Défit
Son dernier
Ourlet.


*Malcolm no es fotogénico

Dodo et KA.jpg

December 21st, 2007 -- Posted in | No Comments »

Tiempo sin definición

Éste es el dénouement de la relación: Masculinidad ya no suspira por ti. Ha entrado al Dúplex. (El nudo en la faringe, la protesta ahogada. La tiesura constituye tiempos y madura el follaje). Discernimiento: Masculinidad se avecina. (Los costados aún no se acostumbran al tacto). El centro de tu cuerpo lo nombra. (Encéfalo incrédulo: vendaval en la cerrazón). Ya no escuches Femenino. Tócalo… ¡Cómo se ríe Masculinidad cuando te rodea! Todo cambia a horcajadas: El abrazo precipita la atmósfera. Dúplex se torna de ese color empalidecido que te recuerda… “Más tarde, más tarde”. Masculinidad silba agudamente y te asustas. El horror está en nuestra morada. Escribir en Tesauro una frase trascendental como Dios y etcétera. Hay que saber el diáfano pie o el cristal, la superficie de la arboleda. La transparencia es expectativa. Pensar: El caracol en el helecho de plástico nos impregna de dudas y nulidad, sabemos cómo la baba nos reconoce en (lo ahora escrito) “cómo la baba nos reconoce”… El suspiro se desvanece un santiamén, mientras que el esplendor/

Espacio sin definición

En tus delimitaciones y siempre, es preciso alejarte Masculinidad. Alguien bosteza. El aire es el Espacio para una dualidad. ¿Qué Espacio es el nombramiento? Entre tú y Femenino existe un signo –Tesauro– que define todas sus amadas cosas: los doseles se llaman “Mamiferote”; el librero es “Resguardo”; Dúplex se nombra “Vehemencia”; el buró se llama Tomás (sinónimo de la presunción de madera). Observa los mosaicos, ustedes no tienen nombre propio. Las toallas ámbar hacen juego. “Él”. “Ella”. Observa la blancura, el fuego enclaustrado en una vuelta completa. Los mugs de cerámica con sus nombres cincelados. “Masculinidad”, azul naval. “Femenino”, rosa mexicano. Fisura o primera página en Tesauro señala: Ustedes son “Pareja”. “¿Qué Espacio es el nombramiento?”. Fisura.

“Tekuakarasi” sin nata

December 20th, 2007 -- Posted in | No Comments »

Tejocotes.JPG

Yo crecí en tejocoteros

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Doce en el doce

December 20th, 2007 -- Posted in | No Comments »

1. El último Zelofonte de Luisa Mercedes Levinson
2. Ton y son de Gerardo Deniz
3. El perro / El hábito por la rosa de Adela Fernández
4. Cuerpos (Tomo I) de Max Rojas
5. L’art poétic’ de Olivier Cadiot
6. Altanoche de Marco Antonio Montes de Oca
7. A hora dos náufragos de Pedro Maciel
8. “…que no vuelven las palabras deshechas con la lluvia…” de Juan Carlos Plá
9. 62/ Modelo para armar de Julio Cortázar
10. La dama oval de Leonora Carrington
11. La machine de René Belleto
12. Lágrimas de Newton de Daniela Bojórquez

ADOLFO

December 20th, 2007 -- Posted in | No Comments »

mi padre nos deshabito en su carne porque fuimos de él,
mi padre vociferando “dame algo que…,
la brecha del picaporte,
una zozobra antes de despertar, para finalizar, antes, o,
después, mi madre me dijo “cerremos los ojos para estar seguros”,
en un delirio, en el tornasol todavía no contemplado,
le dije a mi madre “no somos”, me desprendí en la emisión, fui un
watt, un alambre sin contacto, mi madre asintió con la cabeza, un hilillo de
saliva se resbalaba,
se desplomó en mi convicción, conocí el óvalo, el cielo como barullo, traspasamos ladrillos y el grillo
era una ilustración, ostracismo, me encontré
en el filo de la ventana, contemplé la desintegración de la urbe, partículas, yeso,
la nombré como mi madre, Iris,

Urbiris


mi padre se despliega en un mapa de Castilla y León, asciende a mi ceñir, minuciosamente se acopla al pellejo, “somos mismo, somos arruga”,
somos, y, “somos” me perpetúa, me encierra en su fleco, esa declaración
que me perfora la entereza, “somos mismos” me desarticula en sus inscripciones sobre un llamado, y, me desentierra en
su contracción de mercurio,
mi padre dice “estoy, soy solo”, y, somos mismo cara a cara,

K-Rex

December 18th, 2007 -- Posted in | No Comments »

K-Rex es una lectora carnívora en extinción. Se corrobora en la ilustración de este librito de Zoología que la susodicha especie se encuentra en peligro, debido a que sólo hay poemas vegetarianos (sin leche, sin huevos, sin vísceras) en su ecosistema y se resiste a consumirlos. No le interesa la supervivencia. No es creyente de Darwin. La poesía no desciende del mono. Ante la alarmante situación, su nueva dieta -impuesta por el nutriólogo de paso- se basa en atragantarse de los kilos y kilos de carne molida de The house of leaves de Mark Z. Danielewski

 

Katùn.jpg

 

 

KAREN

December 18th, 2007 -- Posted in | No Comments »

Once es un número que no aprendes Número formado en dos números que son el mismo Once es el rabillo del ojo, el reverso Once es el limbo atornillado en el parapeto Un cielo que no es promesa sino jornada que desgasta compasión Sin escribirme “Once”, transito en la estirpe hecha de ataúdes y tolvanera Once se manifiesta en un espasmo grisáceo, en los rasgos del rostro sin rostro Once es rasguear la lengua.

DOS

El dolor es la conciencia de octubre”, escribimos sobre la carcoma Once duerme en la raíz del árbol genealógico Somos irrisorios en el limen y escritos desde el polvo “El dolor paraliza al vértigo”, se dice Once a sí mismo, “ahoga toda impresión”

TRES

Te mereces la soledad”, escribe Once La soledad en la mudanza de bramas y cascabeles Once y las variaciones del dolor: La tala del cordón umbilical, la caída de los dientes de leche, la postrimera humedad…

CUATRO

Siento el vacío aunque garabateo en el polvo hasta saciarme Siento la sed aunque las manos de mi madre sean de agua Siento el hambre aunque mi lengua está clavada en la mesilla Siento el frío aunque la gracia está en el quinqué de mi madre Siento la ruptura aunque nuestra vida se completa en cada respiro Siento a mi madre, su mirada goteando mi padre a punto de apagarse…”

CINCO

La soledad no se ve hacia mi interior He trasladado la plegaria a los labios ajenos La soledad en la noción equivocada al desescribirme que yo merezco esta soledad Reescribir que se merece la inconsistencia y los supuestos”

SEIS

Estoy a una cuerda” “Estoy a una cuerda y a un taburete”, repite Once “No entiendo el presente Sólo el silencio, gravito en lo que nadie abre Escribo hacia el hemisferio He sentido lo descomunal, grito en el ala de la oropéndola Me silencian los tabiques No tengo percepción del momento Crecí en el armario, me alimentaron de cemento y tablones Algo que no duele, sólo pesa…” Substancias giran y la viga se resquiebra en hálito

SIETE

Mi madre debió llamarse Esperanza.

La esperanza no se nombra”.

OCHO

La esperanza no se nombra… Estamos a una cuerda, escribió Once sin tinta y nadie murió Quiso nombrar la luminiscencia de “Alba” o “Rocío” sabiendo la deshonestidad de la alianza de un nombre propio Falsear la aurora en el cálamo y la tinta No leer entre líneas y Once muere

NUEVE

El reconcomio que nos escuda del fulgor: De los párpados sin tallar: De la cuerda y el taburete que nos hacen: Otredad: Columna: Viga: Hoja sin fraguar, favores sin surcar: En el baldón y desdecir: La pauta en los rizos, la quimeriquilla en las uñas: La historia en el erizamiento de los vellos: La cuerda y el taburete que esperan una cruz: Las manos apeteciendo las marañas de cabello que escoltan este hecho: Morir: Morir para captar la deidad por un segundo: Para escoltar lo que nombramos como Unicidad: Ese instante en que somos Ninguno: Ninguno sabe que el pabilo no persiste en la escritura del fanal: La consternación no resiente la no-escritura del cadalso: El vaivén en una complejidad en la mano: Once es un noúmeno: No hay ritmo en la bilocación de los sentidos: Ahí somos: Viceversa: Ahí somos: Once

DIEZ

,,, Babia

December 18th, 2007 -- Posted in | No Comments »

, Con el incisivo hincado en tu muslo, Rey de Babia, inquiero si reapareceré a “Babia”, Con la inmovilidad del resplandor, con la sospecha de espiral, ¿Reapareceré a tu rostro? Incisivo truncado en esta escritura que nos delimita, No reapareceré tu rostro, animal, No regresaré a las concavidades. Cernícalo, no hay línea en el horizonte, Sólo está el riachuelo y lo mínimo.

 

, Mi lengua sin carne es cautelosa, tiene pendiente la palabra, Pienso en el acebo, en su capacidad para la raíz y la memoria, Pienso en las miradas que redescubren la certeza en la intemperie, Mi lengua sin carne sólo rumia, como un abrir y cerrar de huesos, Mi lengua sin carne enardecida por la humareda, No hay piel para sostenernos, sólo el pellejo y la complicación de la sangre, (El riachuelo repiqueteando, imprecisando el silencio, el muslo y sin pie regresando a Babia),

 

, Nadie, en Babia, inquiere en este silencio, En mi lengua sin carne, la parálisis de la clepsidra (ese reloj de agua que nos turba en su desprendimiento nítido), La sequedad de la hogaza amontona incisivos, Nadie inquiere en esta resequedad de labios, este sitio, Nadie inquiere en la tos del Rey que aviva el degolladero de todos,,,

Lexicografía U

December 18th, 2007 -- Posted in | No Comments »

 

Pensando en ese poema después de V

De aquí hacia allá, Masculinidad camina. Presiente a la ciudad: trasgresión del orden, vigor de llantas, desmadejamiento de la noche. Masculinidad carece de ímpetu para alcanzar la umbría. Esos días radiantes, esos días de juventud. Observa el verdor de los árboles. Se la imagina. Árbol conjugado en pretérito. El pavimento delata otro lugar. Observa los ojos de Femenino, el último nido. Aquí no hay vida. Antes y después, la inmovilidad. Masculinidad está en la ciudad. Avenidas, crepúsculo. Panteones, deserción. Multitudes, entresijo. Lenguaje frontal, vis-à-vis. ¿Dónde, cuándo tu Rostro? Huellas, deslizamiento sobre…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uh… ¿dónde estoy? Sufro la deriva de mi conciencia. Estoy, soy extraviado. Apenas recuerdo su cara. Puedo hablar de la nariz. Sí. Mientras camino, hablaré de su nariz. La protuberancia y el claxon. Respingada y criatura. Las dos fosas, signo malinterpretado. El Triángulo de la muerte. Y la llanta rechinando en el asfalto (imagen predecible). La nariz es mi manera de conocer a/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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