Archive for January 15th, 2008

January 15th, 2008 -- Posted in | No Comments »

,,, Y, La muerte es no saber al dedillo, Para qui√©n, Estamos, Rey de Babia, Prefiero empe√Īar mi lengua sin carne, Mi lengua no dura en el verso, Mi lengua deriva en la falsedad, En las estatuas y los dogmas, Mi lengua hace duras las voces de Babia, No abriga el sigilo, Es decir, ‚ÄúNunca‚ÄĚ, Es decir, ‚ÄúLengua apl√°stame en tu agon√≠a‚ÄĚ, En tu sordera de los que claman, Por Babia, ‚ÄúCon el incisivo sin lugar‚ÄĚ,,,

Caidal mi pinche extra√Īaci√≥n se fue de golpe

January 15th, 2008 -- Posted in | No Comments »

El turno del aullante

Max Rojas (México, 1940)

Era como si el fantasma de un hombre que se hubiera ahorcado
regresara al lugar de su suicidio, por pura nostalgia de beber
otra vez las copas que le dieron valor para hacerlo y preguntarse,
tal vez, cómo tuvo coraje.

Malcom Lowry, Bajo el volc√°n

… y sepa d√≥nde y cu√°ndo apu√Īalaron mi cad√°ver.

A Valquiria

Caidal mi pinche extra√Īaci√≥n vino de golpe
a balbucir sepa qué tantas pendejadas;
venía dizque a escombrar lo que el almaje me horadaba,
y a tientas tentoneó para encontrarse
un agujero tal de tal tama√Īo que en su adentro
mi agujereaje y yo no d√°bamos no pie
sino siquiera ment√°bamos finar
de donde a rastras pudiera retacharse nuestro aullido
Eso es lo que me queda -dije- de tanta extra√Īaci√≥n
como he tenido; un hueco nada m√°s, y ya me crujo
del tanto temblequear de que ese hueco
del mucho adolorar se me deshueque
y ya ni hueco en que caer tengamos
ni mi agujero ni mi yo
tan deshuecado invertebral volvido
que ni a madrazos mi almaraje quiera
ponerse a recoger su trocerío.

Caidal mi pinche extra√Īaci√≥n se fue de golpe
luego de extremaunciar sepa qué tantas pendejadas;
no le entendí ni madres de todo lo que dijo,
pero sentí que era de cosas que desgracian.
A buena hora se te ocurre – dije-
venirme a jorobar con lo pasado,
cuando que a puro ferretear me atasco el alma;
si no fuera por tanto pinche clavo que me clavo,
ya ni memoria ni aulladar tendría.
A mí de sopetón una mujer me destazó en lo frío,
y desde entonces
a puro pinche ardor me estoy enfriando.
Ni lumbre en el finar del almaraje y sus trocitos queda,
y sólo el agujero está y estamos dentro
mi esqueletada y yo y mis agujeros,
a trompicones tentaleando fondo
para por fin tener donde aventar el alma
y de una vez echar la moridera.

Luego de extremaunciarme el esqueleto,
mi pinche extra√Īaci√≥n se fue de golpe;
a tales rumbos me aventó de lejos
que pura mugre soledad me fui encontrando;
de arrempujón en empujón llegué a mis huecos,
todo ya de oquedad hallado hoyado,
y sin huesaje ya y sin nada
en que la agonición llevar acabo.
Es frío -me dije- lo de agonir que tanto escalda,
pero el asunto es memoriar lo que en trocitos
del almaje va quedando de esa mujer, y yo memorio
de cuando me hoyancó, y luego hubo un desmadre tal
que estropici√≥ la elevaci√≥n de los San √Āngel,
y memoreo, también, que al destazarme
los huesos se me fueron hasta un deshuesadero tal
que, entonces, mi agujereaje y yo crujímonos de frío,
y a puro pinche enfriar hemos andado desde entonces.

Extremahumado ya,
ni un chinguirito de lumbre en el almaje y sus retazos queda
para lumbrar siquiera el huésar donde a tumbos
velorio a esa mujer que desahució mi almario
y cascajó, de paso, la ardidera.
Una llagada me dejó, y qué llagada,
y a luego hubo un friadal y un chingo m√°s de cosas
que a chingadazos, pues, me auparon la caída.

Si así -me dije-, sin nada de huesar
y a puro b√ļjero velorear√© por siempre a esa mujer
mientras chinguitos del almar me queden,
y siendo como es de frío lo de agonir que tanto escalda,
mejor ya de uan vez me descerrajo el alma
y a ver en qué lugar la moridera boto.
Ya ni mi triste corazón me aguanta nada,
y ya que en éstas del morir me esculco muerto,
dada la extremaunci√≥n, el √ļltimo traguito
mi agujereaje y yo nos lo echaremos solos.
Briagados ya, y a tarascazos, dando fondo,
vidriaremos por ahí a ver en qué mugre velorio
nos aceptan:
resurreccir como que est√° bastante del carajo,
y este pinche camión de Tizapán que ya no pasa,
como que nada m√°s hasta un barranco hubo llegado.

[junio de 1971]

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