Archive for December, 2008
December 29th, 2008 -- Posted in |
El rostro de Sofía era otro
No volvió a abrazarme con los pies
“Hombre” significa destrucción.
“Hoy no puedo amarte”, dijo Sofía. “Hoy es hombre”
“Hoy yo se dice ¿hombre?”, rebatió Ella
Ella perdió su nombre
Ya no era Ella
Sino apodos o diminutivos
(Superlativos si se enojaba)
El diccionario tuvo que ser revisado
La palabra “hombre” fue agregada y desaparecieron los colores
Kandinsky era sólo un personaje histórico, un pintor ruso innovador de arte abstracto pero no tenía nada que ver con Sofía y Ella
Las cosas empezaron a dejar de ser cosas
Sofía las nombraba como “cita”, “relación”, “contacto”, “remordimiento”
Palabras con ce y con erre
El diccionario se volvió práctico
Todos podían entenderlo: era el mismo lenguaje.
Dos palabras tienen un mismo significado: hombre y mujer, mujer y hombre. No hay diferencia. La sutilidad recae en una semejanza de sentido. Sofía me amaba a mí. El lenguaje nunca nos permitió elegir pero Sofía decidió por nosotras. Me impacienté por no saber la palabra exacta. No me importaba si era armoniosa o políticamente correcta.
Los huesos ya no estaban hasta el colchón
Se quedaban sobre las sábanas
Veían la cadera inmóvil de Sofía, quien tenía fe y ya no bailaba más danzas en nombre de ídolos
Empezó a creer
Se volvió contemplativa
Su centro y objeto de fe fue alguien más: la espera
“Todo cuanto existe, no era creado por Ella“, pensó Sofía
Este contexto era la pieza perfecta del rompecabezas
“Sólo te necesito a ti”, dijo Ella
“Yo necesito a alguien más”, contestó Sofía
Ella la acompañó a todas partes
Escuchó como las mismas palabras pero para diferente destinatario, salían de la boca de Sofía
Los labios eran blancos
No tenían vida
El cuarto beso estaba sin amar
Sofía esperó el momento adecuado
Ese fue el momento en que todo perdió el matiz
El lienzo se rasgó
No podía esperar nada alrededor
Sólo había palabras como destellos de un pasado que alguna vez compartimos
Palabras como naturaleza muerta que alguien pintaría y los críticos dirían: “obra maestra”
Es el tradicionalismo
“Realismo“, lo llamaría Sofía
“Seamos realistas, jamás estaremos juntas”
Los celos se parecían a los platos sucios sobre el fregadero / La gente chismeando / En su lenguaje, en nuestro lenguaje / El lenguaje de todos porque Sofía era así
Los demás conocen nuestro lenguaje
- Estoy luchando a muerte contra ti.
- Sólo para ti son mis secretos.
Era el momento
Sólo para Sofía
¿Cuándo se lo diría?
Se le había olvidado su nombre
Había tantas maneras de llamarla, que no estaban en el diccionario
No importaba
“Todo terminará”, se decía Sofía a sí misma
Les decía a/
A los demás que hablaban el lenguaje…
Se lo robaron
Se lo robaron, robaron el diccionario y mi Sofía
- Define lo que tenemos – pidió Sofía.
- ¿Cómo? – preguntó Ella.
- Dale un nombre.
- ¿Para qué quieres saber el nombre?
- Porque quiero tenerte.
- Me tienes.
- Tú también me tienes pero no te diré de qué manera.
- Sé lo que significa la soledad.
- ¿Ese es el nombre?
- Debemos representar las cosas tal y como son.
- No te vayas. Quédate conmigo.
- Espera quieta por mí niña de colores.
December 26th, 2008 -- Posted in |

December 22nd, 2008 -- Posted in |
La escuché por primera vez
Aprendí a hablar con sus senos liliputienses
A entender el Triángulo de Scarpa, en su muslo firme, como plañido
A ovacionar ante el contoneo de su ilion
A traducir sus estrías
A divergir y divagar entre su ombligo y más, más allá Negro me esperaba
Saqué el diccionario, no encontré la definición de Negro. Consulte “Río”, sinónimo de casa, de ventana. La ventana estaba entre sus piernas. No tenía que imaginarla más. Ya estaba en casa. Hundí mi nariz en su ombligo y Sofía frunció los labios como el primer día. Un segundo beso: repetición de la consigna.
Así aprendí nuestro lenguaje
Cuerpo siempre era parte de la contraseña para entrar a la casa
Lo demás lógica
Contrastes
Sencillos silogismos
La quemadura en la rodilla versus las coartadas, amor verdadero
La ansiedad versus la estupidez de la razón, amor verdadero
El semáforo (casualmente) en rojo versus el tic tac incesante, amor verdadero
Sofía versus todas las personas: su cara era todas las caras
Forma superior de razonamiento lógico
Cara, fuerza fundamental
Sofía, Sofía
La danza iniciativa entre los dedos: el ritual
Las manos de Sofía haciendo figuras en el aire
Para sorpresa de Ella, Sofía dijo:
- Hay humo en la habitación. Me gustan las palabras con hache. Haspirar, Henemigo, hignorancia, horigen, hurgencia.
Himen.
El silencio no regreso pero Kandinsky apareció en la habitación: Composición VIII nº 260. Una vibrante composición. Dispuso de los colores y formas geométricas. Nos hizo lugar geométrico, dos puntos en el plano cuya distancia era mínima. Acción y movimiento.
“La lección natural de mi vida”, le aseguró Sofía, “es amarte”
Kandinsky lo sabe. Lo expreso antes que yo. Kandinsky es el método más sutil para comunicarnos. Él dice te amo y yo también.
Sofía retiro los dedos
La ventana se mantuvo abierta
Negro observaba a lo lejos, una lágrima se resbalaba por su mejilla
El cuchillo oxidado sobre su brazo
El espacio, obstáculo
No entre Sofía y Ella
Sólo la sensación de espacio era eso: una sensación, una mentira. Ella tenía el corazón acelerado
Los latidos eran el ruido
Había pronunciado sus primeras palabras
Sofía, la sonoridad
Sofía, Sofía
Ella había nacido
Todo quietud, luego el guiño de ojos
La sensualidad inacabada
La edad
Kandinsky en los estantes
La almohada y Sofía
La teoría de Sofía sobre Kandinsky
Balanceo entre las piernas
Las manos en septiembre sobre la falda de cuadrados del uniforme
Octubre, noviembre
Las manos ya no eran manos, eran parte de la piel de Ella
La falda rebasando el límite impuesto por el reglamento
Las rodillas colisionando
Las onomatopeyas ahogadas
Esconder las palabras
Bastaba con mirarla para comenzar
Recomenzar
Basta con decir ya basta
Esas palabras no estaban en nuestro diccionario
“Balanceo” y Kandinsky / Y Sofía y noche / Y el lenguaje /
Y los huesos hasta el colchón. Después. Las manos de Sofía, reposaban distraídas sobre su cintura. La desnudez era la vestimenta. El río artificial. Somos un río hacíabajo. Al día siguiente, todo era lo mismo. Sofía hablaba trivialidades, nada cambiaba en su rostro. Las manos huesudas y largas separaban mechones en el cabello de Ella, mientras observaba el lunar en el hombro. “Sirena” le decía Ella. Sofía se cubría con pudor. Luego fruncía los labios: tercer beso.
El caserón se transformó en el mundo. Las bancas fueron separadas. Ahora eran butacas. Nadie aplaudió. Sofía quería ser la protagonista. Siempre lo fue, pero nos empezaron a señalar. Las manos entrelazadas eran comunes pero los besos a no. Ni tampoco las continuas (y contraproducentes) visitas al baño, los encuentros clandestinos. Usamos un eufemismo: amistad. Nunca fuimos amigas desde que la escuché por primera vez. Desde cuerpo siempre. Nos escondimos de las palabras de los demás.
Su lenguaje comenzó a deformarse
Los signos corporales se volvieron orales y su uso se fue limitando
Los sonidos invitaron al silencio
Ya no sabían que decirse hasta que Sofía dijo una palabra que no estaba en el diccionario: “Hombre”.
December 18th, 2008 -- Posted in |
Estas cosas tienen una naturaleza desordenada
Su verdadero origen está en lo indefinido,
en lo informe
Forman parte del caos
Para hablar de ¿Sofía? tengo que (re)definirla como una cosa
Tal vez un ente limitado con una función precisa:
la conjugación del verbo destruir en todos sus tiempos
(Reconozco las formas del verbo: un abrazo de más / Alguien sale sobrando).
Carente de contenido material, Sofía no era alguien
Es algo
(Concepto formal que la define)
Hay tantas cosas sin concretar
Sofía sólo existe pero no es
(Apenas la recuerda)
Destruir es un verbo completamente irregular
Ella ha nombrado a todos los objetos con el nombre de Sofía
Adjetivos de solidez, fugacidad, liviandad en el tacto
Hay algo más sólido que esos labios, picaportes a kilómetros de aquí
No hay comparativos, ni superlativos
Sólo Sofía
Sólo palabras que la significan
(O la connotan)
-
-
-
-
-
-
-
-
Fugacidad, en particular, tiene un significado personal para Ella: estar donde no se debe de estar
Lugar equivocado, momento incorrecto
Vivencia intacta, litografía que observas detenidamente
Kandinsky y “Balanceo”
Sofía sólo estaba ahí, perduraba entre el ir y venir de las cosas. Entre la plenitud y las áreas de color de su vida: trabajo gris medio, fin de semana verde pasto, noches azul ultramar, Sofía carmín. Abstracción para la colectividad o intimismo para Ella, quien sabía que (la litografía y la fugacidad) estaban ahí cada vez que los párpados se rendían en la batalla librada día con día.
Lugar equivocado, momento incorrecto.
Los labios
pliegues desgastados de una carta
eran ambarinos
Sofía la miró. Su cara se mantuvo inmóvil, una fotografía. La resequedad en los labios fue la primera expresión. Luego, la fotografía fue el antecedente del corto cinematográfico. Un espacio independiente. Un primer movimiento: un gesto. Ese gesto sustituyó todas las palabras: le guiñó un ojo. Ojos pequeños y rasgados, expresaban sensualidad. Sólo eran colores. Todo lo demás era cuerpo. Eran estas cosas pero siempre el cuerpo.
Nosotras invitamos a las sombras a estar al acecho
Alguien ha muerto aquí, fue la única enseñanza
Ojos rojos e hilillos de saliva escurriendo por la boca,
los pechos de los sapos hinchándose furiosamente
Sofía le había guiñado un ojo, hábito de toda relación
-
-
de la misma manera en que contoneaba las caderas,
levantando la blusa para revelar sus (apenas) visibles estrías.
Confesión de que conocía todos mis actos y que estos actos eran sólo repeticiones: como el guiño: como la antiquísima danza pagana de sus caderas: como el rompimiento en nuestra piel: la complicidad.
Todo lo demás ha sido olvidado.
Es lo último,
los labios es lo último que recuerda
Sofía como un presentimiento de que todo cambiaría
Era un error
Nada ni nadie podía evitar las cosas que sucederían
Cosas como la destrucción.
La aprehensión de la soledad.
La traición es el ejercicio mediocre de la libertad.
El único recuerdo es Sofía o un presentimiento
Algo sucedería
Algo desencadenaría una acción, conduciría a estas cosas
Divisiones dualistas están de más
No era nada extraordinario como se conocieron
La disposición de estas cosas siempre era la misma
“Balanceo” es una posibilidad de abstracción, un beso también
La idea del columpio como contrapunto
La yuxtaposición de formas: la idea del dolor
Cualquier figura esférica es una línea
Un cuerpo de revolución, de destrucción
De brillante colorido, todo es figurativo.
“Todo es relativo, amor”.
“¿Cómo te llamas?”.
¿Cuándo perdió su nombre?
Siempre había sido Ella
Pero la disposición de las cosas también cambió: la casa no significó casa, morada, refugio
Una ventana no es un suceso común, la casa sólo tiene una puerta que permanece cerrada. No hay salida en nosotras. Siempre imagine una ventana: un niño negro, agazapado, las hebras de su cabello rizado son alambres. Él esperaba afuera. Está lejos de la vista de Sofía. (No puede verlo, no lo ve). Lo llame Negro. “Es sólo un color, un fenómeno físico de la luz, espera a que oscurezca”. Negro estaba siempre. Día y noche. Negro esperaba más allá. “Más allá” como concepto de esclavitud. Del sometimiento, de la pérdida de voluntad, de sin Sofía. “Aquí contigo soy libre“, le decía a Sofía, confiando en que nunca encontraría esta ventana, a menos que pudiera ver a través de mis ojos. El tic tac y la vida comenzaba.
December 17th, 2008 -- Posted in |

Por Jorge Flores
December 14th, 2008 -- Posted in |
-Te regalo una piedra.
-Y aparece la pesadez en el pulso. Y los túneles carpianos denostan a la sangre. Quisiera tener un lenguaje elaborado para la derrota.
-Y nos miramos como se mira una señal (amarilla) de advertencia para los peatones.
-Te equivocas. La nuestra es la perspectiva de las alturas.
-No hay nadie allá arriba. Ninguna virtud para tenderme la mano.
-Volemos.
-Estás caminando hacia atrás, recogiendo los pasos.
-…
-Te regalo una piedra.
December 12th, 2008 -- Posted in |
ÉL/ELLA observa la cuchara de cobre, con la mirada recorre la formación orográfica de varias capas de cardenillo verdoso. “El cobre es un metal noble”, piensa. Desgraciadamente, hay que tener incisivos puntiagudos para la nobleza: ¿cómo distar la eterna cantilena popular, grave y sin armonía, del ruego torpe y ferviente que se tropieza en la boca?
ÉL/ELLA justo se lleva las manos a los ojos, a la boca, se lleva las manos a las manos y dice, en un susurro, “tu recuerdo se desliza como una serpiente coralillo en el desierto”, y dice, en voz alta, “ya no tengo sed”. Los párpados son el biombo que esconde la noche, la sucesión de detalles encadenados que dan una sensación de seguridad: alguien, aquí, resguarda nuestros sueños de los lobos ibéricos y de la luna llena.
ÉL/ELLA se cansa del mismo rostro, ¿qué tienen entre los labios?
EL/ELLA se cansa del mismo beso, de la astringencia sobre la lengua, de la disposición de los labios, del perfil, de la sonrisa única (esbozo de claridad).
El beso, la velada, el beso, el listón, el beso, la mano que desenfunda señales obscenas con la intención no de ofender, sino de asegurar su posición.
Él/Ella observa la sucesión de los días como una catástrofe inminente. Nada se resuelve cuando los alientos se encuentran. Es otoño. Las hojas cumplen su ciclo de vida: se marchitan y crujen, como los huesos.
ÉL/ELLA desconfía de la retórica del pecho porque hasta las flechas de un arquero inexperto, descarriadas, aciertan en el blanco.
Desde la oposición de la espalda, ÉL/ELLA intenta defenderse, argumentando la necesidad ética de una declaración de guerra, los cargos de conciencia y la flexibilidad de tres costillas falsas.
ÉL/ELLA sabe que, en definitiva, la caja torácica es un argumento de peso que no puede ser refutado. Aquí está mi corazón clamando por alpiste y restaurando su canto, encerrado en una jaula ósea que, de lejos, parece hecha de un marfil que se hace más amarillento con el paso de los años.
December 12th, 2008 -- Posted in |
A cuentagotas te guardo entre mis pupilas, el periplo de sal conquista reinos en el mar y sacrifica a muchedumbres enteras en nombre de las lágrimas: sólo de los huérfanos es la esperanza. La rendición ha llegado a los pómulos. Amotiné astilla por astilla del madero que me salvó en mi córnea: Te he pensado como un antifaz para ocultar de los demás la mirada con la que hago estatuas, mirando las cosas como si fueran mías, apropiando su faz de dureza.
La lengua de una raza antigua, preservando el silencio, enredada entre tus rizos: trastornando las palabras en briznas de saliva, atmósfera húmeda de edades que nos sobreviven. Una remembranza de lava, cenizas tu rostro, promesas que se hicieron piedra volcánica. Cenizas tu rostro, un rosario hecho con los dientes de leche para pedir salvación durante años y años, hasta que la injusticia rebasa la fe. Cenizas tu rostro, cenizas. Sólo de los huérfanos es la esperanza. Sólo de los huérfanos es el mañana.
December 9th, 2008 -- Posted in |
–¿A cuántas lágrimas nos he deshecho?
No todo está perdido.
El infierno siempre se aleja en una cintura.
Ese parpadeo que no es un salto al vacío, el cutis que envejece…
Tus muertos y muertos a mis cuestas.
–A los muertos lo que es de los muertos.
–Al hueso lo que es del hueso.
Esto sí que no es un cuerpo.
Desnacemos en el alarde.
Yo espero la libertad en una rehechura de nematodos y desintegración ventral.
–¿Cuándo fue el temblor?
–Algo se borra, una fugacidad.
–Tú o yo.
“Tú y yo”.
Esta manera de verbalizarnos, escribirnos sin reflejos de tinta.
–Él/Ella.
Azoramiento, extraño resentimiento cuando pronuncian tu nombre.
Ya lo escribiste.
No se encontrarán.
(Mira, aquí no estoy.
Encuentra la habitación.
El frutal del hueso que no anida sombras para la tranquilidad).
December 8th, 2008 -- Posted in |
No apareces en el destierro de alguien que tiene tu nombre.
Una repasada frase te llama en el deshielo, la soltura del temporal nos hace ser ventana, mirar fachadas:
Somos una desnudez de labios que complace rostros y rostros.
Sabemos que la cercanía es esa penumbra que nos abraza, este deseo empecinado en hincar el incisivo en tu muslo.
Alguien se ha curado en tu muslo.
Next »