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“Con un abrazo salv├│ la vida de su novia”

May 14th, 2009 -- Posted in | No Comments »
T├ípices de hojas triates y bugambilias sobre los cuadritos de la acera. Mi ombligo se propone ser un pozo (├║nico) ante la superficilidad de los d├şas secos. Ayer cayeron baldes de agua fr├şa desde el cielo, llovi├│ hasta el hartazgo. Solamente as├ş pude sumergirme entre el concreto y las v├írices de metal.
El ce├▒o fruncido.”Pecho tierra”. Las venas y las arterias demarcan nuestros corazones, como si hubiera una oportunidad para que nuestras u├▒as escarben y encuentren su propia tumba.
“Estar├ę contigo”.
Intento entender a los nudillos como una capacidad de perd├│n, diciendo que nunca hubo un pu├▒etazo directo en la mejilla contraria.
“Estoy con ella”.
Hacer todas las ofrendas de una simple petici├│n: qu├ędate.
Pero es que es tan poco, tan poco que ni siquiera honra a nuestra memoria. Entonces, el cello fruncido nuevamente. Prometerte todos los d├şas, ma├▒ana. Prometerte el pasado ma├▒ana. Coraz├│n a rayitas. Calcetines de colores rebosando los cajones. Un estado de consulta: “┬┐Te abrazo?”, me preguntas. Un estado de disminuci├│n: “┬┐Me quieres?”. Coraz├│n a cuadritos. Calcetines mojados en todas las calles. Un deseo que sobrevive hasta que alguien se mete un cerillo a la boca y deja de respirar. Un balc├│n esperando la redenci├│n. Una serie de fotograf├şas alineadas. Un anuncio publicitario de detergente. M├ís calcetines de colores hay en la calle. Mojados. Se decoloran, lo gris caracteriza la cotidianidad. La serie de fotograf├şas es en blanco y negro. Tu sonrisa enmarcada en mi coraz├│n. Corazones y calcetines para meterlos en el bolsillo. Corazones que abundan en las esquinas. Corazones que se te ofrecen. Calcetines que te regalo. Corazones que no quieres. Calcetines que clavas en los postes. Mi coraz├│n a prueba de balas. Calcetines mal cosidos.
Entonces, ce├▒o fruncido. Arruga en la frente. Arruga para siempre.
Mi coraz├│n no aguanta el ardor del pu├▒etazo de ayer. Calcetines que se deshilachan. Calcetines al dos por uno. Corazones que cuestan quince pesos. Estados m├şnimos. Estados futuros. Como si estuviera dado. Como si las aceras las barrieran diariamente. Como si los t├ípices no fueran hechos de esta naturaleza viva. Pero, ┬┐ma├▒ana? ┬┐Ma├▒ana amanecer├ín los charcos? ┬┐Ma├▒ana estar├ís conmigo? ┬┐Ma├▒ana ser├í ma├▒ana realmente? Ma├▒ana no habr├í duda de que el barrendero se llevar├í estos t├ípices para decorar su casa pero ya estar├ín hasta el hueso.