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El corazón elefante

May 15th, 2009 -- Posted in | 3 Comments »
Las bugambilias hechas pur√© (afuera). Una melancol√≠a que es un sticker en los postes (afuera). Quita y pon. Pon y quita. Las paredes son pantallas transparentes (adentro): Puedo verte dormir y el √ļnico color que existe es el del pur√©, violeta y con tintes de clorofila (adentro).
(Cuando estoy contigo, los elefantes cierran los p√°rpados y todo parece tan ligero que la eternidad puede existir en un reloj digital).
Los elefantes tambi√©n duermen, serenos. Un baile de luz, tiempo atr√°s. Un baile de luz antes del abrazo y de las cucharas. Un baile de luz que pisotea las bugambilias. “S√© cautelosa con lo sucedido”. “S√© cautelosa y engoma el sticker con tu lengua”. “S√© cautelosa y ten la memoria de los elefantes”.
T√ļ dices que las bugambilias son un signo del sol y la paz. Yo te digo que la urbanidad me ha abierto el pecho: tengo el coraz√≥n afuera. Latido. Quita y pon. Latido. Quita y pon.
“Una mujer hermosa es invisible”. Un libro de zoolog√≠a (adentro). Tr√°iler gris (afuera). Los envoltorios de la epidermis ocultan la gravedad: T√ļ tienes una manera √ļnica para hacerme llorar, como si las l√°grimas no me pesaran. La levedad y los elefantes. La casa tiembla por el paso del tr√°iler. Una marcha de elefantes en mis sue√Īos que no me taladra las sienes. Te veo dormir. Una manta de cuadros blancos y negros (asfalto). Pienso en despertarte. Los elefantes a√ļn roncan. Una danza de luz cuando me abrazas. Un beb√© elefante se despierta, atolandrado y fr√°gil, camina al borde de tu cama. Duermes profundamente y la trompa (lentamente) te resguarda. A√ļn no despiertas. El clax√≥n.
Tu rostro sin √°pices. Tu rostro ayer es el mismo. “La mujer hermosa es invisible”. Coleccionar l√°grimas y pegarlas en los postes. Coleccionar l√°grimas y hacer un graffiti con ellas. C√≥mo me pesa verte dormir: No puedo moverme, quiero quedarme ah√≠ por y para siempre. Hay hipnosis, la epidermis es m√°gn√©tica. No tienes la piel rugosa. Tocarte y esperar a imantarme. Como al refrigerador.
Un sticker, entonces. Una verdad, entonces.
Quita y pon la verdad sobre la mesa. Quita y pon la verdad sobre tu lengua. “No soy cautelosa cuando duermes”. “No puedo ver m√°s all√°, solamente los elefantes”.
Tu rostro sin √°pices nuevamente. Ni una pizca de sal.
Quita y pon tu rostro sobre mi hombro, por favor. Quita y pon tus manos sobre las m√≠as, por favor. Quita y pon tu boca sobre mis labios, por favor. Quita y pon tus sue√Īos en mis sue√Īos, por favor. Quita y pon tu coraz√≥n en mi pecho. Quita y ponte un coraz√≥n nuevo, t√ļ. Quita y pon. Mi coraz√≥n autoadherible (afuera). Tu coraz√≥n √ļnico (adentro). Quita los postes, pon la esperanza. Quita y pon la melancol√≠a en lo que nunca sucedi√≥.
No hay tompras de elefantes, lo que escuchamos es una obertura de cordones umbilicales (adentro) que se remonta hace siglos: el silencio (afuera y adentro).