Habeas corpus

Tener es el único verbo que existe. “No soy de mí” y la blancura en mis ojos se disipa. Estoy aquí en una infrecuencia, estoy allá (y me señalan inmediaciones) en un suelo ajeno. Todos indivisos, todos siendo Uno entrando en mi pecho y nombrándose como esas “inmediaciones”, como “lo cercano”. Y los alvéolos repletos de ruido me dicen: “Son tú” a pesar de que lo hueco de la soledad funda mi porvenir en la negación: “No son de mí”. El pulmón, esa capacidad de plétora. El pulmón, esa incapacidad del cielo. No caer en el asombro, no caer en el principio siendo el final. No caer y ser sobreviviente del cristal empañado, de la respiración entrecortada. Del espejo que no me corresponde. La única coherencia es el oxígeno en mi pecho. El aire me ensancha y soy el peso de la sal; el aire me minimiza y soy el filo de esa respiración hiriendo la intemperie, silbando la euritmia que todos conocemos: Te tengo. Ese cielo es la calamidad en la pupila, la plaga que me nombra como las cosas.

Mi madre dijo: “Se llamará Karen” y Karen no he sido. No me transparenta, no me reconozco en la sustancia. Reherir la materia, segar mi desnombre en el tuétano. Me ronda la sonoridad: “No soy Karen” y hay un trazo en la consternación. “No soy Karen” y el pavor me custodia: El pulmón subyace en mi sangre, nos desbocamos con amargura hacia la cerrazón. “No soy Karen” y los ruidos me llaman adentro, adentro y me deslumbra la inexistencia de silencio. La fe dialoga desde la luz y no confío en la forma. Soy el fondo: Fe, no me alumbres. Fe. Soy el respingo, el dorso de la mano sobre alguien. Soy el gemido, el hervor, el estornudo, soy allá. Soy el pozo artesiano, la pertinencia del cernícalo, soy lengua. Soy los intestinos y el pie adentro, adentro de alguien. “No soy de mí” y recuerdo a mi madre dando a luz (sólo fui de alguien “durante” nueve inexactos meses). “No soy de mí” y no sé nombrar las cosas, cosas como el cuerpo que apenas tengo al alcance y reconozco en la cuerda y el taburete. “Intestinos” es una imagen, el pie no es traspasar en la negrura. “No soy de mí” y este lugar es la palabra: intestinos y pie en la vileza del tener, del tuétano.

¿Antes de nacer? Tal vez fui                     Un zumbido o una insuficiencia o una humedad que no era humedad sino círculo,     rodando, yo siendo rueda,             moviendo el duodeno de mi madre,        yo siendo rueda no soy centro,                 me desplomo en el ombligo de mi madre, en su rescoldo y en las cicatrices             que no cierran,                    que no son cicatrices de fondo sólo de forma               y que se escriben como “ilegible”.

November 22 2007 12:18 am |

One Response to “Habeas corpus”

  1. chema Says:

    Impresionante, genial, qué poder en la palabra, en la imago.

Leave a Reply