El Rey de Babia distrae mi pie del riachuelo, estropea las tembladeras de mi sangre. Cae mi pie en el clamor, no madura el relieve. Rey de Babia, no espigues afecto en “Nosotros” para gestar el espasmo. El Rey desvía mi pie de cualquier excusa que sutilice al mundo, que haga al mundo como su Reino. Séame Babia.