Iris susurrándome al ritmo del grillo, mi padre
vociferando “dame algo que sacrificar”, mi madre susurrando en mi sordina
y el grillo en el celaje observándonos, afuera, la habitación obstruida, adentro,
el grillo esconde sus alas posteriores, la lengua de mi padre lo atrapa
con un lenguaje de cuadrumanos, “dame algo que sacrificar, dame algo
que sacrificar”, en la frondosidad del concreto, una liana me hizo circunstancias, o, un colmo de vida, el cuello torcido de mi padre, un imaginado
cuello torcido de mi padre, la mandíbula me minimizaba, no sé masticar el nombre de mi padre, el alarido se repite, es una historia circular, los brazos
extendidos esperando una forma ovalada, rascando el polvo,
el grillo no fue hecho para mĂ­, el cendal se derrocha en un labio inferior repleto
de santos de pueblo, una lluvia torrencial en la inmortalidad, mi madre orando no piensa en protegernos,,, porque una lágrima es un hombre oblongo,

December 09 2007 05:56 pm |

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