ADOLFO

mi padre nos deshabito en su carne porque fuimos de él,
mi padre vociferando “dame algo que…,
la brecha del picaporte,
una zozobra antes de despertar, para finalizar, antes, o,
después, mi madre me dijo “cerremos los ojos para estar seguros”,
en un delirio, en el tornasol todavía no contemplado,
le dije a mi madre “no somos”, me desprendí en la emisión, fui un
watt, un alambre sin contacto, mi madre asintió con la cabeza, un hilillo de
saliva se resbalaba,
se desplomó en mi convicción, conocí el óvalo, el cielo como barullo, traspasamos ladrillos y el grillo
era una ilustración, ostracismo, me encontré
en el filo de la ventana, contemplé la desintegración de la urbe, partículas, yeso,
la nombré como mi madre, Iris,

Urbiris


mi padre se despliega en un mapa de Castilla y León, asciende a mi ceñir, minuciosamente se acopla al pellejo, “somos mismo, somos arruga”,
somos, y, “somos” me perpetúa, me encierra en su fleco, esa declaración
que me perfora la entereza, “somos mismos” me desarticula en sus inscripciones sobre un llamado, y, me desentierra en
su contracción de mercurio,
mi padre dice “estoy, soy solo”, y, somos mismo cara a cara,

December 20 2007 06:02 pm |

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