habitual resequedad de labios no enjuagando la sombra; mi padre es demarcaciĂłn a mi glosario; soledad de gofio; el catafalco se adosa en la baba; “huele a esas flores que huelen a muerte”; mi labio inferior repleto de santos de pueblo; mis cabellos no son de sosa (como ella quisiera); mazacote el corazĂłn: “huele a maraña de rizos que chispean regateando miradas”; “huele a esas flores que huelen a ramalazos”; mi mandĂbula de barro esculpiĂ©ndose a la fidelidad del equipo de sonido; siempre digo lo que quieren escuchar; artesanĂa y actualidad (supongamos que todo poema de amor es un molde); panorama deliberado; “huele al margen de la sangre”; las arrugas de mi padre son fronteras en un retrato; mi mandĂbula se hace guijarro; tengo prohibido el espumarajo; “huele a que la calle a veces”;
me enamorarĂa de alguien para hacernos añicos.