–¿A cuántas lágrimas nos he deshecho?
No todo está perdido.
El infierno siempre se aleja en una cintura.
Ese parpadeo que no es un salto al vacío, el cutis que envejece…
Tus muertos y muertos a mis cuestas.
–A los muertos lo que es de los muertos.
–Al hueso lo que es del hueso.
Esto sí que no es un cuerpo.
Desnacemos en el alarde.

 

Yo espero la libertad en una rehechura de nematodos y desintegración ventral.
–¿Cuándo fue el temblor?
–Algo se borra, una fugacidad.
–Tú o yo.
“Tú y yo”.
Esta manera de verbalizarnos,  escribirnos sin reflejos de tinta.
–Él/Ella.
Azoramiento, extraño resentimiento cuando pronuncian tu nombre.
Ya lo escribiste.

No se encontrarán.

(Mira, aquí no estoy.

Encuentra la habitación.

El frutal del hueso que no anida sombras para la tranquilidad).

December 09 2008 11:11 am |

One Response to “”

  1. chema Says:

    “Desnacemos en el alarde”
    A veces tienes ciertos giros que me recuerdan a Paul Celan, incluso a Char, poetas que supongo habrás leído mucho. O no. De cualquier manera, trabajas una poética muy afín a la poética de ambos. Aunque, claro está, tus poemas tienen su propio signo de distinción, tienes una voz muy definida en transición hacia una voz definitiva que cristalizará a partir de los 25 años, o incluso antes.
    El último verso es todo un aldabonazo de buena poesía.

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