TESAURO ENCERRADO BAJO LLAVE EN UN ALMACÉN


“Ni romperás esta tormenta con el más digno corazón”, le dice Femenino a Masculinidad para que se embarque hacia la isla más cercana de todas las que conoció en el Atlas Mundial (pp.1-2) que observaba encandilado cuando medía apenas medio metro: el dolor.

Y, así, transcurrían los días, como si cayeran en la manga remendada de su saco (el olvido es un módico parche que solamente necesita el calor de una mano para echarlo a andar). Los vientres de los muertos no estaban hinchados como el resto del cuerpo de Femenino, pensó Masculinidad invariablemente. He esperado la torcedura de un miembro, el salto al vacío de algún nervio o su descomprensión.

Femenino, si supiera leer el pensamiento, le diría: “A veces, he querido reconocer que las rodillas son, probablemente, una intención de correr pero no me muevo hacia ninguna parte. Apenas puedo caminar y la ciática es un ciempiés que busca una piedra para esconderse y asustarte en el momento oportuno: cuando te estás lavando los dientes y descubres que la persona que está ante el espejo es una palabra que no encaja en nuestro juego pendiente de Scrabble”.

El cuerpo que me dieron, no es el único. Día con día, se vuelve en tu contra y se pasa al bando enemigo. No había caído en la cuenta del espectáculo que puede ser una corporeidad mínima. Para mí, la danza era innecesaria. Pero, en realidad, es un número coordinado de huesos que son capaces de manipular la respiración del otro y afilar su nariz hasta que se caiga de lasitud.

(Masculinidad es ludópata y siempre le apuesta al lóbulo de Femenino).

La dolencia es un sinfín de cajas de cartón, apiladas, vacías, sin uso alguno y, que, sin embargo no serán movidas por el intendente porque ahí, justo ahí, se encuentran perfectamente dispuestas y, sobre todo, disponibles para la posible emergencia.

“Una discusión no es una emergencia, sino una masturbación sobre las razones más obvias como si regresaras y regresaras a mi lóbulo”.

“¿Qué razones?”

“La parte inferior de mi muslo que anida sombras”.

“He querido tener un sano juicio, ¿sabes?”

Tal vez quisiera un febrero diferente al del calendario, un febrero más primavera. Más conveniente. Más lleno de momentos azarosos y no esta pesadez sin nieve que ha terminado por tumbarme.

-No sé si la sal del mar es capaz de conmover mis extremidades hasta destensarlas.

-No sé si los supuestos acuáticos volverán a ser la sirena que me llama en la madrugada.

-No sé si encontraré el Tesauro en el entrepaño del baño. (¿Alguna vez los doseles tuvieron nombre?, ¿alguna vez fueron motivo de risa?).

September 10 2009 10:26 pm |

One Response to “TESAURO ENCERRADO BAJO LLAVE EN UN ALMACÉN”

  1. Juan Álvarez Says:

    Estimada Karen:
    Trabajo con Yuri Herrera y Daniel Fragoso en la revista El Perro. Quería pasarte acá invitación a conocer un proyecto digital sobre las drogas que puede interesarte, creo. Si entras y te late y crees en la causa de construir opinión púbica global sobre el tema, agradeceremos cualquier colaboración en su difusión.
    Proyecto DUD: http://www.urtak.com/u/dud
    Saludos,
    ja

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